Desde el principio de los tiempos la estrategia al pecado a sido la misma y se ha basado en estas 3 sugestiones que ahora analizaremos. En Génesis 3 veremos cómo Satanás usará las mismas para convencer a Eva y a Adán de pecar desobedeciendo a Dios. Pero no solo ellos cayeron por esta estrategia, en realidad todos nosotros hemos caído muchas veces en todas ellas y hasta en las 3 al mismo tiempo. Veamos ahora de qué se tratan.
Antes veamos lo que nos dice el relato bíblico:
"Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” Génesis 3:6
La prueba a la que fue sometida la primera pareja humana, usa la misma estrategia que usó Satanás para hacer la prueba a Jesucristo luego de su bautismo, pero con un resultado muy diferente, pues él si pasó la prueba con éxito al no ceder a las sugestiones de Satanás. Por ello se constituyó en el único ser humano (y era también Dios) en proveernos su justicia al superar la prueba que Adán y Eva no pudieron superar, porque:
“Como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” Romanos 5:18-19
El Apóstol Juan también conocía estas perniciosas 3 sugestiones y las señala como deseos del mundo (la sociedad independiente de Dios):
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”
1 Juan 2:16
Notemos como Juan nos relaciona estas 3 sugestiones, las mismas que propuso Satanás a Adán y Eva, señalándolas como una manifestación de nuestro amor por el mundo. A continuación veremos cómo Jesús superó estas sugestiones y sus magistrales respuestas a Satanás aquel que no pudo hacer caer a Jesús:
1. Satisfacción
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer”
La primera sugestión apela a nuestra ansia por satisfacer nuestras necesidades y anhelos carnales. Esto no significa que toda necesidad y anhelo sean malos en sí mismos y no debamos satisfacernos en su consecución. Lo que significa es que el mundo nos sugestiona la idea de que debemos satisfacerlos sin restricciones y frenos morales. Jesús superó esta sugestión brillantemente durante su tentación en el desierto después de 40 días de pasar hambre:
“Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiendole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios” Lucas 4:3-4
Jesús nunca antepuso la satisfacción de su necesidad de comer a su obediencia a Dios, y por ello rechazó la oferta de Satanás.
2. Posesión
“y que era agradable a los ojos”
Todo lo que es grato a los ojos lo deseamos poseer y el anhelo de posesión es muy poderoso en el ser humano. Hay personas que son felices en virtud a sus posesiones. Por ello venderlas, aunque se ganen mucho dinero con la venta, les resulta un menoscabo a su felicidad. Todos los seres humanos deseamos de modo natural poseer cosas, pero nunca debemos “enamorarnos de las posesiones” y perder de vista nuestra mejor posesión que es Dios mismo:
"Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios" Lucas 12:13-21
Veamos ahora cómo Jesús no cayó en esta sugestión:
“Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” Lucas 4:5-8
El ofrecimiento de Satanás fue del todo extraordinario. Le ofrecía a Jesús poseer todos los reinos de la Tierra, pero bajo la condición de que le adore a él. Muchas personas, entre ellas famosos artistas, empresarios y cantantes han hecho pactos con Satanás para alcanzar fama y riqueza bajo la condición de “vender su alma al diablo”, es decir, adorarle a él y no a Dios. Los resultados han sido efectivos. Bob Dylan, por poner un ejemplo, no solo alcanzó gran fama como cantante, sino que incluso recibió el premio Nobel de Literatura. Dylan es canta autor, pero no es un literato y, sin embargo, recibió insólitamente este premio de literatura. Parece que, después de todo, las clausulas del contrato no han sido incumplidas por su “Jefe”.
Jesús, en cambio, no cedió a tan extraordinaria oferta, persistió en señalar que él solo adorará y servirá a Dios. El estuvo dispuesto por amor a nosotros y en obediencia al Padre a ir al tormento romano de ser torturado, flagelado y crucificado para salvarnos y, saliendo victorioso en su resurrección, él despojó a Satanás de esos dominios que se ufanaba poseer y que Jesús, en la cruz, conquistó para sí.
3. Vanagloria (Realización)
“y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría”
Otra de las sugestiones del mundo que resulta sumamente efectiva a muchas personas, ya sea por su sofisticación intelectual o por su ambición, es la vanagloria, es decir, el deseo de hacerse importante, respetado, admirado y reverenciado por sus méritos o fama. También, para los que conocen los términos de las filosofías orientales, he mencionado también el termino “Realización” que significa el anhelo de alcanzar el pináculo de la sabiduría y una elevación espiritual (el nirvana) que realice su existencia. Para muchos ocultistas esta vanagloria va ligada la adquisición de poderes. Simón el mago fue un caso de estos cuando en Samaria al ver que Pedro y Juan al hacer que el Espíritu Santo descienda sobre los creyentes al imponer las manos sobre ellos, estimuló inmediatamente a Simón a ofrecerles dinero para que él también pudiera tener ese poder. Pedro reprendió la vanagloria de Simón duramente. Finalmente el inicuo Simón dejo el cristianismo y continuó con su labor de mago siendo muy probablemente el impulsor del gnosticismo cristiano.
Veamos cómo Jesús reaccionó a esta sugestión que le propuso Satanás:
“Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios” Lucas 4:9-12
Efectivamente, en el Salmo 91 se promete esto:
“Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra” Salmo 91:11-12
Satanás quería apelar a una supuesta vanagloria de Jesús que le impelería a pensar que siendo él Dios debería hacer uso de las promesas de Dios, pero Satanás se lleva una desagradable sorpresa cuando Jesús le contesta otra orden que es prioritaria a la promesa y es: “No tentarás al Señor tu Dios”. Esto significa que nunca debemos forzar a Dios a que haga lo que queremos tentándolo con una de sus promesas. Siempre debemos obedecerle y no hacer de sus promesa una obligación hacia nosotros.
Con lo visto podemos entender en qué consistió el pecado de Adán y Eva. No obstante, han surgido muchas ideas disparatadas e infundadas sobre la naturaleza del pecado primigenio que hay hecho terrible daño a la fe cristiana. Veamos un caso bastante frecuente desde hace muchos siglos:
¿Es cierto, como dicen algunos, que el pecado de Adán y Eva tenía que ver con el sexo?
¿De lo que hemos visto puede ser esto cierto? Definitivamente NO. Si efectivamente el pecado de los primeros padres se tratara de que tuvieron el “pecaminoso trato sexual”, entonces Satanás habría traído a unas chicas para que tienten a Jesús y Juan en su primera epístola lo habría mencionado, pero no hay nada de eso.
Esta tesis es muy antigua y podemos datarla a los fines del siglo IV y principios del V cuando el cristianismo dejó de ser perseguido y fue patrocinado por el estado. Esta situación favoreció la penetración de ideas del paganismo dentro de la iglesia. Ello sucedió porque ya no existía el filtro de la persecución que mantuvo por 3 siglos cierta pureza doctrinal. Ahora, cualquiera podía hacerse cristiano por asimilación y no por autentica conversión, pero incluso, entre los mismos creyentes auténticos, la poderosa cultura helenista que había adoptado de Grecia la civilización romana penetro en sus mentes y los embriagó. Los grandes filósofos de la Grecia clásica tales como Sócrates, Platón o Aristóteles se convirtieron en referentes casi tan importantes como los bíblicos. Este fenómeno se tradujo en la creación de una lente con la cual interpretar la Biblia. Entonces, ya no la interpretarían por lo que dice realmente, sino por lo que su “lente helenista” les permite ver.
En la cultura helenista o greco-romana la sexualidad no estaba unida al marco matrimonial necesariamente y las uniones matrimoniales eran más bien concebidas para fines de procreación y herencia que por amor. La esposa no era necesariamente una amante sexual y amorosa, sino más bien la madre de la prole, pues el sexo e incluso el amor solían ser conseguidos con frecuencia fuera del matrimonio.
En contraste, en la cultura judeocristiana original anterior al siglo IV, el papel de la esposa como amante sexual y amorosa si estaba encapsulado en el matrimonio y no admite nada fuera de las fronteras conyugales.
Sin embargo, para los creyentes embebidos de la cultura griega del siglo IV como los señalados Ambrosio, Agustín y Jerónimo, el lente helenista les hace ver otra lectura y les lleva a crear la postura del antisexualismo conyugal.
Ahora bien, ¿Cual es el problema con esta tesis?
El antisexualismo conyugal podría parecer un visión inofensiva propia de una convicción cristiana sin mayores implicancias espirituales y morales. Sin embargo, ha tenido un costo abrumador y nefasto a lo largo de la historia. Veamos primero sus precedentes y luego sus consecuencias.
Ambrosio fue un destacado Obispo de Milán versado y elocuente ademas de eminente teólogo y orador. Si no uno de los primeros, si precursor importante del antisexualismo conyugal que inculcó en la mente de un joven Agustín de Hipona a quien bautiza personalmente. Agustín fue un prominente teólogo hasta hoy reverenciado, pero que fue presa de prejuicios no solo larvados por la cultura de su mundo, sino también por su propia experiencia personal. De joven Agustín tuvo una vida sexual muy activa hasta que, a los 19 años, consiguió emparejarse durante 14 años con una mujer con la que tuvo un hijo. En lugar de formalizar su unión con dicha mujer y en contra del consejo de Cristo (y de Pablo en 1 Corintios 7) de no repudiar a su cónyuge, la ascesis del neoplatonismo, esa visión del helenismo que influyó poderosamente en su pensamiento, le impulsó a repudiarla así como también rechazó la proposición de su madre Mónica quien le propuso otra mujer de mejor nivel social (nótese que no repudió a su pareja por adulterio). Este último proceso, de conseguirle nueva mujer, se vio interrumpido por la muerte de su madre de modo que Agustín, ya sin esposa y madre vendió sus propiedades y las donó a los pobres. No se dice nada si le dejó algo a la que fue su compañera por 14 años que pronto moriría también así como el hijo de su relación con la misma.
Sin animo de juzgar y condenar la actitud de Agustín, es evidente que en su vida personal no observó principios cristianos que ya debía conocer, pero su visión antisexualista helénica contribuyó a romper su relación conyugal que para él era pecaminosa. Sin embargo, sus errores y pecados no son lo más criticable de este asunto. El problema de Agustín es que, después de su actuar no bíblico, como eminente teólogo que era, se atrevió a pontificar sobre este asunto y dejó a la posteridad una visión de la sexualidad conyugal que ha impregnado la fe cristiana desde el siglo IV hasta el presente.
A Ambrosio y Agustín se sumó el eminente exegeta bíblico Jerónimo, también de la misma época. Paradójicamente, este gran exegeta, no hizo una buena exégesis y convirtió el antisexualismo de los anteriores en misoginia (desprecio hacia la mujer). Si ya Agustín decía que el pecado original tenía algo que ver con el sexo y que Eva era la culpable, pues Adán, como era bobo, no tenía culpa. En realidad el pecado original NO tiene nada que ver con la sexualidad como acabamos de ver. Pero una vez salida la idea, ésta creció con Jerónimo para el cual todos los señalamientos negativos que reciben las mujeres en el libro de Proverbios, no son específicos al contexto particular de una mujer rencillosa, insensata o adultera, sino que son aplicables a todas las mujeres. De este modo Jerónimo va más allá que los anteriores para señalar a la mujer como un mal intrínseco y convertirla en el engendro de Satanás para hacer pecar al hombre puro. Es del todo evidente que estas tesis fomentaron la misoginia cristiana que llevaron a que el gran teólogo del siglo XIII: Tomás de Aquino llegara a decir la muy misoginia definición de la mujer:
"Axiológicamente, mujer es lo indecente, sucio, moralmente, es el instrumento para hacer caer al varón en el mal, mientras que el varón es el bien, lo apetecible, pues fue creado antes que la mujer para significar su superioridad en dignidad y gobierno"
Para Aquino la mujer es el instrumento del maligno para tentar al hombre pues su cuerpo es, según él, instrumento de tentación y objeto de concupiscencia para el varón. Sin embargo, Pablo tiene una idea muy diferente:
“Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer” 1 Corintios 11:11-12
Todas estas posturas misóginas NO SON respaldadas por la Biblia. La mujer fue la última creación de Dios, es la corona de la creación y su belleza no la creo para perturbar al hombre, sino como muestra de su maravillosa bondad con él y como símbolo de la majestad de su gloria en la creación. Es triste que esta corriente del antisexualismo conyugal haya tenido tan onerosas consecuencias de misoginia a lo largo de la historia y permitido una serie de actitudes hipócritas que han pontificado pureza cuando al mismo tiempo han dado cobertura a muchas inmoralidades sexuales y opresión de la mujer a lo largo de los siglos.
En el próximo estudio veremos las consecuencias de la caída.

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