viernes, 19 de julio de 2024

10 La deconstrucción de Satanás

El capítulo 3 de Génesis es uno de los capítulos más cruciales de la Biblia al punto que si quitáramos los 3 primeros capítulos de la Biblia, y especialmente el tercero, destruiríamos todo el edificio teológico del cristianismo. 



Sin embargo, esta relevancia solo surge para aquellos que conocen la Biblia, conocen su teología y además tienen la asistencia del Espíritu Santo. Sin estas condiciones y desde una visión meramente mundana, esta parte inicial de la Biblia parece un cúmulo de leyendas disparatadas e incluso infantiles. Esto ha producido innumerables burlas y acusaciones de que los mismos son apenas una recopilación de pueriles leyendas antiguas mesopotámicas.

Pero, por lo visto hasta ahora, vemos que este no es el caso. Sin embargo, para el ignorante y desatendido estos contenidos son una fabula inasumible que mejor es ignorar. Veamos el primer verso:

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho” Génesis 3:1

Aquí encontramos un misterio, pues se dice que un animal creado por Dios es astuto y puede hablar inteligiblemente con Eva al punto de intentar persuadirla. Para un lego esto parece una escena de las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis o una fabula ficticia de tantas otras creadas por la fértil imaginación humana.

¿En realidad Dios hacía referencia a un animal como parece decirnos el relato?

Pronto entenderemos que Dios en su revelación siempre a usado metáforas de animales e incluso, en las visiones de los profetas, son comunes las figuras animales en relación a seres espirituales que en ningún modo son animales. Por lo tanto, el que en este relato Satanás haya sido camuflado como un animal de la creación, era parte del contexto necesario para que el mismo pueda proponer su seducción y así sugestionar a la primera pareja humana.

Satanás no podía aparecer como tal y presentarse a Eva diciendo:

“Hola Eva, soy Satanás aquel que se rebeló contra Dios. Vengo a proponerte mi esclarecimiento y a decirte que Dios no es bien intencionado y te está ocultando algo que redundaría en tu beneficio, pero yo te voy a ayudar si sigues mi consejo”

Es obvio que semejante presentación habría sido infructuosa. Era necesario que apareciera pues como un animal capaz de comunicarse con Eva y aconsejarle. Eva en su ingenuidad primigenia no se sorprendería de semejante capacidad. Recordemos que en la Biblia hay otro caso de un animal que habló. Se trata del asna de Balaam:

“Y viendo el asna al ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó al asna con un palo. Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces? Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. ¡Ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría! Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No” Números 22:27-30

Notemos que el asna pudo tener una conversación básica con Balaam gracias a que Dios le dio temporalmente la capacidad de articular palabras, algo que estos animales no pueden hacer. Pero está demostrado con diversos experimentos científicos que los animales si pueden tener comunicaciones básicas ya sea fonéticas, como algunas aves (loros, cuervos, etc.), o simbólicas a través de signos con los seres humanos.

En el caso de la serpiente no sería, desde luego, ninguna comunicación básica, pues era un ser astuto y muy inteligente. Ninguna aventajada serpiente real podría hacerlo, pero Dios, en su esquema metafórico y teológico, si lo asocia con un ser creado. Y de hecho lo es, aunque no un animal, sino un querubín de muy alto rango.

La primera deconstrucción de Satanás

Veamos ahora que fue lo que Satanás, camuflado como la serpiente, propuso a Eva:

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal
Génesis 1-5

Para deconstruir algo lo primero que tenemos que hacer es cuestionar su verdad o valides. Luego debemos de reformular el mensaje para cambiar su significado y propósito.

Veamos cómo Satanás hace esto:

Fase 1. Cuestionar la orden de Dios


¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

Antes de reformular Satanás siempre antecede sembrando la duda sobre la intención divina de beneficiar a sus criaturas. Esto ha sucedido desde el principio de la historia humana y siempre, a través de ideologías, literatura y cualquier otro medio pasado o actual de comunicación, toda tesis que pretende hacernos pensar que Dios es malintencionado y en el fondo no busca nuestro bien, sino nuestro mal, ha sido y es muestra de la primera fase del trabajo deconstructivo de Satanás. ¡Nunca cedas a este pensamiento. Recuerda quien lo origina!

Esto es todo lo contrario a la fe en Dios. Podríamos llamarlo “la anti fe”, pues la persona que deja de confiar en la buena intención de Dios, para pasar a desconfiar de él. Al hacerlo se apartará automáticamente de Dios y al por ello dejará de agradarle porque:

“Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” Hebreos 11:6

Satanás y sus secuaces estarán muy dispuestos a infundir en nuestras mentes el rencor contra Dios por el hecho que haya permitido en nuestras vidas circunstancias muy duras y adversas. Circunstancias de las cuales no encontramos sentido, ni entendemos porqué Dios no ha evitado que las afrontemos. Las mismas nos impelerán a creer que hay mala fe en Dios contra nosotros, pero debemos entender que esto es precisamente lo que Satanás quiere que creamos y debemos rechazar esos malignos pensamientos. Lo que hoy no entendemos, un día lo entenderemos y Dios mismo nos compensará lo sufrido de maneras que no podemos ni siquiera imaginar. Confiemos en la buena fe de Dios y en su misericordia aún cuando sea difícil asimilarlo y al hacerlo podremos ejercer la verdadera fe en lugar de la perniciosa y destructiva “anti fe”.

Fase 2. Reformular el mensaje de Dios

Veamos ahora en un cuadro el paralelo entre la orden divina y la reformulación de Satanás negando descaradamente lo que dijo Dios:

LO QUE DIJO DIOSLO QUE DIJO SATANÁS
“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás Génesis 2:16-17 “No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” Génesis 3:5


¿Será posible que Eva y Adán crean a una miserable serpiente (e incluso aunque supiesen que se trata de un importante querubín), en lugar de creer al Dios todopoderoso creador de los Cielos y la Tierra?

Pues así fue, y no solo eso, sino que hasta el día de hoy multitud de seres humanos siguen creyendole a Satanás en lugar de a Dios. Si lo dice la Biblia no tiene valor, pero si lo dice algún iluminado si tiene valor y hay que creerle. Esta no debe ser nuestra actitud:

“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error Efesios 4:13-14

Si Dios dijo que dicho esclarecimiento sería inconveniente para la primera pareja humana y que en tal sentido les produciría la muerte, Satanás, engañosa y mal intencionadamente, les dice que de ningún modo morirían, sino que dicho esclarecimiento les proporcionaría una facultad divina.

Jamás les explico, lo que el apóstol Pablo hace en los capítulos 7 y 8 de su epístola a los romanos y que vimos en el pasado estudio, que el ser humano no resulta beneficiado de conocer la ley divina sobre el bien y el mal, y ello porque no cuenta aún con la gracia para que dicha consciencia moral pueda hacerle evitar hacer el mal. Por el contrario ello derrumbaría a los seres humanos que aún no contaban con dicha gracia de Dios que la expiación de Jesucristo proveería a la humanidad en el futuro.

Ciertamente Dios sabía que este trance sería inevitable y el ser humano caería de la comunión con Dios por esta causa como también había asignado su solución a través de la obra de la cruz de Cristo para así proveernos la salvación por su misericordia y no por nuestras obras meritorias:

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”
Efesios 2:8-10

Al final, eso de la facultad divina, resulto ser una sucia estafa. Ahora los ingenuos humanos, por haber confiado en Satanás, perderán su comunión con Dios, el acceso a la vida eterna, y por último, padecerán su sometimiento a él así como al dominio del pecado en sus vidas.

La independencia de Dios y el extravío moral del ser humano

Las graves consecuencias de obtener el “conocimiento del bien y del mal” no solo va a dotarles de una incipiente consciencia moral, sino que les facultará también para crearse una “moral a la carta”, es decir, a erigirse en jueces morales y con ello fundamentar su independencia de Dios. Reemplazando al Todopoderoso como gobernador y juez moral para arrogarse ser dioses y jueces morales de sus propias vidas.

Esta independencia de Dios, que inaugura la humanidad, le va a impeler hasta el día de hoy a rechazar todo intento de parte de Dios para sujetarlos a la obediencia a su ley tal como lo señalan estos pasajes:

“¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdasSalmo 2:1-3

Para estas gentes la ley de Dios es una atadura de la que quieren desembarazarse. Un yugo asfixiante que frustra su anhelo de libertad para pecar y definir así su propia moral.

"Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: No serviré" Jeremías 2:20

Esta rebeldía asociada a su opción de ejercer juicio les posiciona como dioses, pero de un carácter impío, muy lejos de la justicia de Dios:

“Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga. ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos. No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra. Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo; Pero como hombres moriréis, Y como cualquiera de los príncipes caeréis. Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones” Salmo 82

Notemos como el Salmo 82 nos da luz sobre el fracaso del juicio humano para ejercer verdadera justicia. No es que ignore el bien y el mal, lo que hace es deformarlo y ejercer su “facultad divina” de gobierno y administración de la ley de una manera nefasta. Siempre han habido gobernadores y jueces justos, pero lamentablemente han brillado más como excepciones a la regla que como norma. Por eso Dios sabe que la nueva pretensión humana de independizarse de Dios para ejercer su propia administración de gobierno y justicia solo puede deparar en un fracaso y abocarlos a la muerte. Solo la instauración del verdadero gobierno y juicio de Dios llevará al verdadero esplendor de la humanidad. Por eso termina diciendo:

 “Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones”

En el próximo estudio veremos como Satanás convenció a rebelarse contra Dios a la primera pareja humana mediante sus 3 sugestiones. Sugestiones que ya uso entonces y usa hasta el día de hoy.


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