martes, 23 de julio de 2024

11 Las 3 sugestiones al pecado

Desde el principio de los tiempos la estrategia al pecado a sido la misma y se ha basado en estas 3 sugestiones que ahora analizaremos. En Génesis 3 veremos cómo Satanás usará las mismas para convencer a Eva y a Adán de pecar desobedeciendo a Dios. Pero no solo ellos cayeron por esta estrategia, en realidad todos nosotros hemos caído muchas veces en todas ellas y hasta en las 3 al mismo tiempo. Veamos ahora de qué se tratan.

Antes veamos lo que nos dice el relato bíblico:

"Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” Génesis 3:6



La prueba a la que fue sometida la primera pareja humana, usa la misma estrategia que usó Satanás para hacer la prueba a Jesucristo luego de su bautismo, pero con un resultado muy diferente, pues él si pasó la prueba con éxito al no ceder a las sugestiones de Satanás. Por ello se constituyó en el único ser humano (y era también Dios) en proveernos su justicia al superar la prueba que Adán y Eva no pudieron superar, porque:

“Como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” Romanos 5:18-19

El Apóstol Juan también conocía estas perniciosas 3 sugestiones y las señala como deseos del mundo (la sociedad independiente de Dios):

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”
1 Juan 2:16

Notemos como Juan nos relaciona estas 3 sugestiones, las mismas que propuso Satanás a Adán y Eva, señalándolas como una manifestación de nuestro amor por el mundo. A continuación veremos cómo Jesús superó estas sugestiones y sus magistrales respuestas a Satanás aquel que no pudo hacer caer a Jesús:

1. Satisfacción

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer”

La primera sugestión apela a nuestra ansia por satisfacer nuestras necesidades y anhelos carnales. Esto no significa que toda necesidad y anhelo sean malos en sí mismos y no debamos satisfacernos en su consecución. Lo que significa es que el mundo nos sugestiona la idea de que debemos satisfacerlos sin restricciones y frenos morales. Jesús superó esta sugestión brillantemente durante su tentación en el desierto después de 40 días de pasar hambre:

“Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiendole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios” Lucas 4:3-4

Jesús nunca antepuso la satisfacción de su necesidad de comer a su obediencia a Dios, y por ello rechazó la oferta de Satanás.

2. Posesión

“y que era agradable a los ojos”

Todo lo que es grato a los ojos lo deseamos poseer y el anhelo de posesión es muy poderoso en el ser humano.  Hay personas que son felices en virtud a sus posesiones. Por ello venderlas, aunque se ganen mucho dinero con la venta, les resulta un menoscabo a su felicidad. Todos los seres humanos deseamos de modo natural poseer cosas, pero nunca debemos “enamorarnos de las posesiones” y perder de vista nuestra mejor posesión que es Dios mismo:


"Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios" Lucas 12:13-21

Veamos ahora cómo Jesús no cayó en esta sugestión:

Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” Lucas 4:5-8

El ofrecimiento de Satanás fue del todo extraordinario. Le ofrecía a Jesús poseer todos los reinos de la Tierra, pero bajo la condición de que le adore a él. Muchas personas, entre ellas famosos artistas, empresarios y cantantes han hecho pactos con Satanás para alcanzar fama y riqueza bajo la condición de “vender su alma al diablo”, es decir, adorarle a él y no a Dios. Los resultados han sido efectivos. Bob Dylan, por poner un ejemplo, no solo alcanzó gran fama como cantante, sino que incluso recibió el premio Nobel de Literatura. Dylan es canta autor, pero no es un literato y, sin embargo, recibió insólitamente este premio de literatura. Parece que, después de todo,  las clausulas del contrato no han sido incumplidas por su “Jefe”.

Jesús, en cambio, no cedió a tan extraordinaria oferta, persistió en señalar que él solo adorará y servirá a Dios. El estuvo dispuesto por amor a nosotros y en obediencia al Padre a ir al tormento romano de ser torturado, flagelado y crucificado para salvarnos y, saliendo victorioso en su resurrección, él despojó a Satanás de esos dominios que se ufanaba poseer y que Jesús, en la cruz, conquistó para sí.

3. Vanagloria (Realización)

“y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría”

Otra de las sugestiones del mundo que resulta sumamente efectiva a muchas personas, ya sea por su sofisticación intelectual o por su ambición, es la vanagloria, es decir, el deseo de hacerse importante, respetado, admirado y reverenciado por sus méritos o fama. También, para los que conocen los términos de las filosofías orientales, he mencionado también el termino “Realización” que significa el anhelo de alcanzar el pináculo de la sabiduría y una elevación espiritual (el nirvana) que realice su existencia. Para muchos ocultistas esta vanagloria va ligada la adquisición de poderes. Simón el mago fue un caso de estos cuando en Samaria al ver que Pedro y Juan al hacer que el Espíritu Santo descienda sobre los creyentes al imponer las manos sobre ellos, estimuló inmediatamente a Simón a ofrecerles dinero para que él también pudiera tener ese poder. Pedro reprendió la vanagloria de Simón duramente. Finalmente el inicuo Simón dejo el cristianismo y continuó con su labor de mago siendo muy probablemente el impulsor del gnosticismo cristiano.

Veamos cómo Jesús reaccionó a esta sugestión que le propuso Satanás:

“Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios” Lucas 4:9-12

Efectivamente, en el Salmo 91 se promete esto:

“Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra”
Salmo 91:11-12

Satanás quería apelar a una supuesta vanagloria de Jesús que le impelería a pensar que siendo él Dios debería hacer uso de las promesas de Dios, pero Satanás se lleva una desagradable sorpresa cuando Jesús le contesta otra orden que es prioritaria a la promesa y es: “No tentarás al Señor tu Dios”. Esto significa que nunca debemos forzar a Dios a que haga lo que queremos tentándolo con una de sus promesas. Siempre debemos obedecerle y no hacer de sus promesa una obligación hacia nosotros.

Con lo visto podemos entender en qué consistió el pecado de Adán y Eva. No obstante, han surgido muchas ideas disparatadas e infundadas sobre la naturaleza del pecado primigenio que hay hecho terrible daño a la fe cristiana. Veamos un caso bastante frecuente desde hace muchos siglos:

¿Es cierto, como dicen algunos, que el pecado de Adán y Eva tenía que ver con el sexo?

¿De lo que hemos visto puede ser esto cierto? Definitivamente NO. Si efectivamente el pecado de los primeros padres se tratara de que tuvieron el “pecaminoso trato sexual”, entonces Satanás habría traído a unas chicas para que tienten a Jesús y Juan en su primera epístola lo habría mencionado, pero no hay nada de eso.

Esta tesis es muy antigua y podemos datarla a los fines del siglo IV y principios del V cuando el cristianismo dejó de ser perseguido y fue patrocinado por el estado. Esta situación favoreció la penetración de ideas del paganismo dentro de la iglesia. Ello sucedió porque ya no existía el filtro de la persecución que mantuvo por 3 siglos cierta pureza doctrinal. Ahora, cualquiera podía hacerse cristiano por asimilación y no por autentica conversión, pero incluso, entre los mismos creyentes auténticos, la poderosa cultura helenista que había adoptado de Grecia la civilización romana penetro en sus mentes y los embriagó. Los grandes filósofos de la Grecia clásica tales como Sócrates, Platón o Aristóteles se convirtieron en referentes casi tan importantes como los bíblicos. Este fenómeno se tradujo en la creación de una lente con la cual interpretar la Biblia. Entonces, ya no la interpretarían por lo que dice realmente, sino por lo que su “lente helenista” les permite ver.

En la cultura helenista o greco-romana la sexualidad no estaba unida al marco matrimonial necesariamente y las uniones matrimoniales eran más bien concebidas para fines de procreación y herencia que por amor. La esposa no era necesariamente una amante sexual y amorosa, sino más bien la madre de la prole, pues el sexo e incluso el amor solían ser conseguidos con frecuencia fuera del matrimonio.

En contraste, en la cultura judeocristiana original anterior al siglo IV, el papel de la esposa como amante sexual y amorosa si estaba encapsulado en el matrimonio y no admite nada fuera de las fronteras conyugales.

Sin embargo, para los creyentes embebidos de la cultura griega del siglo IV como los señalados Ambrosio, Agustín y Jerónimo, el lente helenista les hace ver otra lectura y les lleva a crear la postura del antisexualismo conyugal.

Ahora bien, ¿Cual es el problema con esta tesis?

El antisexualismo conyugal podría parecer un visión inofensiva propia de una convicción cristiana sin mayores implicancias espirituales y morales. Sin embargo, ha tenido un costo abrumador y nefasto a lo largo de la historia. Veamos primero sus precedentes y luego sus consecuencias.

Ambrosio fue un destacado Obispo de Milán versado y elocuente ademas de eminente teólogo y orador. Si no uno de los primeros, si precursor importante del antisexualismo conyugal que inculcó en la mente de un joven Agustín de Hipona a quien bautiza personalmente. Agustín fue un prominente teólogo hasta hoy reverenciado, pero que fue presa de prejuicios no solo larvados por la cultura de su mundo, sino también por su propia experiencia personal. De joven Agustín tuvo una vida sexual muy activa hasta que, a los 19 años, consiguió emparejarse durante 14 años con una mujer con la que tuvo un hijo. En lugar de formalizar su unión con dicha mujer y en contra del consejo de Cristo (y de Pablo en 1 Corintios 7) de no repudiar a su cónyuge, la ascesis del neoplatonismo, esa visión del helenismo que influyó poderosamente en su pensamiento, le impulsó a repudiarla así como también rechazó la proposición de su madre Mónica quien le propuso otra mujer de mejor nivel social (nótese que no repudió a su pareja por adulterio). Este último proceso, de conseguirle nueva mujer, se vio interrumpido por la muerte de su madre de modo que Agustín, ya sin esposa y madre vendió sus propiedades y las donó a los pobres. No se dice nada si le dejó algo a la que fue su compañera por 14 años que pronto moriría también así como el hijo de su relación con la misma.

Sin animo de juzgar y condenar la actitud de Agustín, es evidente que en su vida personal no observó principios cristianos que ya debía conocer, pero su visión antisexualista helénica contribuyó a romper su relación conyugal que para él era pecaminosa. Sin embargo, sus errores y pecados no son lo más criticable de este asunto. El problema de Agustín es que, después de su actuar no bíblico, como eminente teólogo que era, se atrevió a pontificar sobre este asunto y dejó a la posteridad una visión de la sexualidad conyugal que ha impregnado la fe cristiana desde el siglo IV hasta el presente.

A Ambrosio y Agustín se sumó el eminente exegeta bíblico Jerónimo, también de la misma época. Paradójicamente, este gran exegeta, no hizo una buena exégesis y convirtió el antisexualismo de los anteriores en misoginia (desprecio hacia la mujer). Si ya Agustín decía que el pecado original tenía algo que ver con el sexo y que Eva era la culpable, pues Adán, como era bobo, no tenía culpa. En realidad el pecado original NO tiene nada que ver con la sexualidad como acabamos de ver. Pero una vez salida la idea, ésta creció con Jerónimo para el cual todos los señalamientos negativos que reciben las mujeres en el libro de Proverbios, no son específicos al contexto particular de una mujer rencillosa, insensata o adultera, sino que son aplicables a todas las mujeres. De este modo Jerónimo va más allá que los anteriores para señalar a la mujer como un mal intrínseco y convertirla en el engendro de Satanás para hacer pecar al hombre puro. Es del todo evidente que estas tesis fomentaron la misoginia cristiana que llevaron a que el gran teólogo del siglo XIII: Tomás de Aquino llegara a decir la muy misoginia definición de la mujer:

"Axiológicamente, mujer es lo indecente, sucio, moralmente, es el instrumento para hacer caer al varón en el mal, mientras que el varón es el bien, lo apetecible, pues fue creado antes que la mujer para significar su superioridad en dignidad y gobierno"

Para Aquino la mujer es el instrumento del maligno para tentar al hombre pues su cuerpo es, según él, instrumento de tentación y objeto de concupiscencia para el varón. Sin embargo, Pablo tiene una idea muy diferente:

“Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer” 1 Corintios 11:11-12

Todas estas posturas misóginas NO SON respaldadas por la Biblia. La mujer fue la última creación de Dios, es la corona de la creación y su belleza no la creo para perturbar al hombre, sino como muestra de su maravillosa bondad con él y como símbolo de la majestad de su gloria en la creación. Es triste que esta corriente del antisexualismo conyugal haya tenido tan onerosas consecuencias de misoginia a lo largo de la historia y permitido una serie de actitudes hipócritas que han pontificado pureza cuando al mismo tiempo han dado cobertura a muchas inmoralidades sexuales y opresión de la mujer a lo largo de los siglos.

En el próximo estudio veremos las consecuencias de la caída.


viernes, 19 de julio de 2024

10 La deconstrucción de Satanás

El capítulo 3 de Génesis es uno de los capítulos más cruciales de la Biblia al punto que si quitáramos los 3 primeros capítulos de la Biblia, y especialmente el tercero, destruiríamos todo el edificio teológico del cristianismo. 



Sin embargo, esta relevancia solo surge para aquellos que conocen la Biblia, conocen su teología y además tienen la asistencia del Espíritu Santo. Sin estas condiciones y desde una visión meramente mundana, esta parte inicial de la Biblia parece un cúmulo de leyendas disparatadas e incluso infantiles. Esto ha producido innumerables burlas y acusaciones de que los mismos son apenas una recopilación de pueriles leyendas antiguas mesopotámicas.

Pero, por lo visto hasta ahora, vemos que este no es el caso. Sin embargo, para el ignorante y desatendido estos contenidos son una fabula inasumible que mejor es ignorar. Veamos el primer verso:

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho” Génesis 3:1

Aquí encontramos un misterio, pues se dice que un animal creado por Dios es astuto y puede hablar inteligiblemente con Eva al punto de intentar persuadirla. Para un lego esto parece una escena de las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis o una fabula ficticia de tantas otras creadas por la fértil imaginación humana.

¿En realidad Dios hacía referencia a un animal como parece decirnos el relato?

Pronto entenderemos que Dios en su revelación siempre a usado metáforas de animales e incluso, en las visiones de los profetas, son comunes las figuras animales en relación a seres espirituales que en ningún modo son animales. Por lo tanto, el que en este relato Satanás haya sido camuflado como un animal de la creación, era parte del contexto necesario para que el mismo pueda proponer su seducción y así sugestionar a la primera pareja humana.

Satanás no podía aparecer como tal y presentarse a Eva diciendo:

“Hola Eva, soy Satanás aquel que se rebeló contra Dios. Vengo a proponerte mi esclarecimiento y a decirte que Dios no es bien intencionado y te está ocultando algo que redundaría en tu beneficio, pero yo te voy a ayudar si sigues mi consejo”

Es obvio que semejante presentación habría sido infructuosa. Era necesario que apareciera pues como un animal capaz de comunicarse con Eva y aconsejarle. Eva en su ingenuidad primigenia no se sorprendería de semejante capacidad. Recordemos que en la Biblia hay otro caso de un animal que habló. Se trata del asna de Balaam:

“Y viendo el asna al ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó al asna con un palo. Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces? Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. ¡Ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría! Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No” Números 22:27-30

Notemos que el asna pudo tener una conversación básica con Balaam gracias a que Dios le dio temporalmente la capacidad de articular palabras, algo que estos animales no pueden hacer. Pero está demostrado con diversos experimentos científicos que los animales si pueden tener comunicaciones básicas ya sea fonéticas, como algunas aves (loros, cuervos, etc.), o simbólicas a través de signos con los seres humanos.

En el caso de la serpiente no sería, desde luego, ninguna comunicación básica, pues era un ser astuto y muy inteligente. Ninguna aventajada serpiente real podría hacerlo, pero Dios, en su esquema metafórico y teológico, si lo asocia con un ser creado. Y de hecho lo es, aunque no un animal, sino un querubín de muy alto rango.

La primera deconstrucción de Satanás

Veamos ahora que fue lo que Satanás, camuflado como la serpiente, propuso a Eva:

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal
Génesis 1-5

Para deconstruir algo lo primero que tenemos que hacer es cuestionar su verdad o valides. Luego debemos de reformular el mensaje para cambiar su significado y propósito.

Veamos cómo Satanás hace esto:

Fase 1. Cuestionar la orden de Dios


¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

Antes de reformular Satanás siempre antecede sembrando la duda sobre la intención divina de beneficiar a sus criaturas. Esto ha sucedido desde el principio de la historia humana y siempre, a través de ideologías, literatura y cualquier otro medio pasado o actual de comunicación, toda tesis que pretende hacernos pensar que Dios es malintencionado y en el fondo no busca nuestro bien, sino nuestro mal, ha sido y es muestra de la primera fase del trabajo deconstructivo de Satanás. ¡Nunca cedas a este pensamiento. Recuerda quien lo origina!

Esto es todo lo contrario a la fe en Dios. Podríamos llamarlo “la anti fe”, pues la persona que deja de confiar en la buena intención de Dios, para pasar a desconfiar de él. Al hacerlo se apartará automáticamente de Dios y al por ello dejará de agradarle porque:

“Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” Hebreos 11:6

Satanás y sus secuaces estarán muy dispuestos a infundir en nuestras mentes el rencor contra Dios por el hecho que haya permitido en nuestras vidas circunstancias muy duras y adversas. Circunstancias de las cuales no encontramos sentido, ni entendemos porqué Dios no ha evitado que las afrontemos. Las mismas nos impelerán a creer que hay mala fe en Dios contra nosotros, pero debemos entender que esto es precisamente lo que Satanás quiere que creamos y debemos rechazar esos malignos pensamientos. Lo que hoy no entendemos, un día lo entenderemos y Dios mismo nos compensará lo sufrido de maneras que no podemos ni siquiera imaginar. Confiemos en la buena fe de Dios y en su misericordia aún cuando sea difícil asimilarlo y al hacerlo podremos ejercer la verdadera fe en lugar de la perniciosa y destructiva “anti fe”.

Fase 2. Reformular el mensaje de Dios

Veamos ahora en un cuadro el paralelo entre la orden divina y la reformulación de Satanás negando descaradamente lo que dijo Dios:

LO QUE DIJO DIOSLO QUE DIJO SATANÁS
“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás Génesis 2:16-17 “No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” Génesis 3:5


¿Será posible que Eva y Adán crean a una miserable serpiente (e incluso aunque supiesen que se trata de un importante querubín), en lugar de creer al Dios todopoderoso creador de los Cielos y la Tierra?

Pues así fue, y no solo eso, sino que hasta el día de hoy multitud de seres humanos siguen creyendole a Satanás en lugar de a Dios. Si lo dice la Biblia no tiene valor, pero si lo dice algún iluminado si tiene valor y hay que creerle. Esta no debe ser nuestra actitud:

“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error Efesios 4:13-14

Si Dios dijo que dicho esclarecimiento sería inconveniente para la primera pareja humana y que en tal sentido les produciría la muerte, Satanás, engañosa y mal intencionadamente, les dice que de ningún modo morirían, sino que dicho esclarecimiento les proporcionaría una facultad divina.

Jamás les explico, lo que el apóstol Pablo hace en los capítulos 7 y 8 de su epístola a los romanos y que vimos en el pasado estudio, que el ser humano no resulta beneficiado de conocer la ley divina sobre el bien y el mal, y ello porque no cuenta aún con la gracia para que dicha consciencia moral pueda hacerle evitar hacer el mal. Por el contrario ello derrumbaría a los seres humanos que aún no contaban con dicha gracia de Dios que la expiación de Jesucristo proveería a la humanidad en el futuro.

Ciertamente Dios sabía que este trance sería inevitable y el ser humano caería de la comunión con Dios por esta causa como también había asignado su solución a través de la obra de la cruz de Cristo para así proveernos la salvación por su misericordia y no por nuestras obras meritorias:

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”
Efesios 2:8-10

Al final, eso de la facultad divina, resulto ser una sucia estafa. Ahora los ingenuos humanos, por haber confiado en Satanás, perderán su comunión con Dios, el acceso a la vida eterna, y por último, padecerán su sometimiento a él así como al dominio del pecado en sus vidas.

La independencia de Dios y el extravío moral del ser humano

Las graves consecuencias de obtener el “conocimiento del bien y del mal” no solo va a dotarles de una incipiente consciencia moral, sino que les facultará también para crearse una “moral a la carta”, es decir, a erigirse en jueces morales y con ello fundamentar su independencia de Dios. Reemplazando al Todopoderoso como gobernador y juez moral para arrogarse ser dioses y jueces morales de sus propias vidas.

Esta independencia de Dios, que inaugura la humanidad, le va a impeler hasta el día de hoy a rechazar todo intento de parte de Dios para sujetarlos a la obediencia a su ley tal como lo señalan estos pasajes:

“¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, Y echemos de nosotros sus cuerdasSalmo 2:1-3

Para estas gentes la ley de Dios es una atadura de la que quieren desembarazarse. Un yugo asfixiante que frustra su anhelo de libertad para pecar y definir así su propia moral.

"Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: No serviré" Jeremías 2:20

Esta rebeldía asociada a su opción de ejercer juicio les posiciona como dioses, pero de un carácter impío, muy lejos de la justicia de Dios:

“Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga. ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos. No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra. Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo; Pero como hombres moriréis, Y como cualquiera de los príncipes caeréis. Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones” Salmo 82

Notemos como el Salmo 82 nos da luz sobre el fracaso del juicio humano para ejercer verdadera justicia. No es que ignore el bien y el mal, lo que hace es deformarlo y ejercer su “facultad divina” de gobierno y administración de la ley de una manera nefasta. Siempre han habido gobernadores y jueces justos, pero lamentablemente han brillado más como excepciones a la regla que como norma. Por eso Dios sabe que la nueva pretensión humana de independizarse de Dios para ejercer su propia administración de gobierno y justicia solo puede deparar en un fracaso y abocarlos a la muerte. Solo la instauración del verdadero gobierno y juicio de Dios llevará al verdadero esplendor de la humanidad. Por eso termina diciendo:

 “Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones”

En el próximo estudio veremos como Satanás convenció a rebelarse contra Dios a la primera pareja humana mediante sus 3 sugestiones. Sugestiones que ya uso entonces y usa hasta el día de hoy.


sábado, 13 de julio de 2024

9 La Mujer: La Ayuda Idónea del Hombre

Anteriormente señalamos que el capitulo 2 de Génesis se diferencia del capitulo 1 en que este presenta una narración sumamente esquemática y simple, pues tanto el varón como la mujer son creados al unísono como la lógica del sistema reproductivo sexual nos lo dicta. No obstante, en el capitulo 2 nos encontramos con unos desconcertantes detalles donde la mujer aparece, no como una simple creación paralela del polvo de la Tierra, sino una creación forma bastante especial que nos señalará un profundo propósito teológico que analizaremos ahora.

Podemos separar esta historia en 2 actos:

1. La extraña pretensión de que la ayuda del varón sea suplida por un animal.

2. La manera como Dios crea a la Mujer extrayendo su material genético del varón.

Veamos lo que dice la primera historia:

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. Jehová  Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él”
Génesis 2:18-20

 ¿Por qué Dios delegó el nombramiento de los animales a Adán?

Notemos que lo primero que nos dice Dios es que él prepara ayuda idónea para el hombre.

¿Pero no debería ser lógicamente su pareja sexual, es decir la hembra de su especie? ¿Que sentido tiene que pretenda que sea hallado en un animal sabiendo ademas que evidentemente  no podría reproducirse con ninguno de ellos?

Si lo evaluamos con una mente sencilla esto nos parecerá un absurdo. Pero como ya se ha dicho antes los primeros 3 capítulos de Génesis y en particular el capitulo 2 son eminentemente teológicos.

Anteriormente señalamos que ya en el primer capitulo de Génesis vimos como Dios crea a la especie humana con una excepcionalidad que los distingue no en grado, sino cualitativamente de los animales. Esto significa que para la Biblia el género humano NO ES UNA ESPECIE ANIMAL. Por el contrario es una especie especial y superior a todas las restantes de la biología en la Tierra. En el capitulo 2 Dios va a señalarnos de manera más profunda su especialidad.

Para empezar delegará en el primer varón de la especia humana una facultad divina que hace que la especie humana este más emparentada con Dios que con cualquier especie animal incluidos sus parientes taxonomicamente más cercanos: los simios. La facultad conferida al hombre consiste en asumir la facultad de nombrar a objetos creados. En este caso a todo tipo de ser viviente. Esta es la misma facultad que tuvo Dios cuando nombró los objetos creados del cielo y la tierra. Con ello faculta al hombre a llevar a la existencia, al definir su función, a cada animal terrestre, aéreo o marino. Del mismo modo que Dios vio que lo creado era bueno, el hombre también debería encontrar propósito en los seres creados. Y es por ello que le faculta a nombrarlos, tarea muy laboriosa dada la enorme cantidad de seres vivientes y por el hecho también de demandar de parte del sujeto que los nombre una enorme y aguda inteligencia.

Esta labor es en toda regla una atribución divina conferida al hombre. De este modo el mismo hombre deberá sojuzgar la Tierra y ser Señor de todas las especies vivientes. Jamás será un animal más.

¿Pero, porque en lugar de crear sin más a la mujer presenta previamente a los animales como potenciales ayudas idóneas al hombre?

Cuando en este capitulo dice que Dios formó a los animales de la Tierra no dice que no existiesen previamente a Adán. Aquí los tiempos verbales del hebreo no derivan al orden temporal, sino al orden funcional. Por lo tanto lo que está diciendo es que presenta al hombre a los animales que previamente creó para que, en el proceso de nombrarlos, busque en ellos lo que en hebreo se denomina “ézer”, es decir, ayuda idónea y/o socorro para el hombre.  

Esto no significa que Dios haya tenido la ingenua idea de proveer al hombre de un socorro y/o ayuda idónea mediante un animal de su elección. Más bien el propósito de Dios es señalarnos que la verdadera y más legitima ayuda solo puede provenir de sí mismo, es decir, de una pareja que solo puede ser humana, pero no solo eso, sino que procede de sí mismo. Esto es lo que explica la segunda parte del relato:

“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas (tselá), y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla (tselá) que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre" Génesis 2:21-22

Notemos que el proceder de Dios para extraer una fuente genética es básicamente similar al que aplican los cirujanos al dormir o anestesiar a un paciente que va a sufrir una operación quirúrgica a fin de que no sufra dolor. Luego extrae, según la palabra hebrea“tselá”, de un costado o costilla, es decir, de un lugar que no complique la funcionalidad osea humana y pueda ser fácilmente prescindible. Luego cierra la carne de Adán y con la muestra extraída hace un clon genético de Adán, pero con la adición de genes necesarios en el cromosoma XX que dotará las funciones que toda mujer precisa y que no tiene el varón. El extraordinario resultado es un maravilloso ser que colmará con creces todas las expectativa de socorro y ayuda que precisa el hombre. Finalmente Adán dice:

"Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Génesis 2:23-24

Fijémonos que la mujer, su eficaz ayuda idónea, no será creada del polvo de la tierra como lo fue Adán, sino que será creada con una genética que procede del mismo Adán. Con esto Dios quiere señalarnos que la mujer no es una simple pareja creada junto con Adán, por el contrario enfatiza poderosamente que la mujer es creada de Adán y por eso él llega a decir que Eva es hueso de sus huesos y carne de su carne.


La importancia de la mujer para contribuir al bienestar de la vida del hombre.

La mujer fue señalada por Dios para ser una verdadera y sublime ayuda para su vida. Es su socorro en medio de los desafíos de su existencia y aunque hay hombres que pueden vivir sin la compañía y el auxilio de una mujer, para la mayoría de los hombres tener una mujer por esposa resulta una grandiosa bendición.

Ciertamente este ideal, en un mundo pervertido y hundido en el pecado, tiene muchas excepciones donde una mala mujer, en lugar de ser ayuda idónea, es mas bien una pesadilla insoportable. Igualmente, en el caso contrario, un mal hombre, en lugar de ser un apoyo y sustentador para su esposa, se convierte en una pesadilla de maltrato físico y/o psicológico para la mujer.

De acuerdo a los propósitos de Dios la mujer es una sublime bendición para el hombre que debe corresponder respetándola y amándola como a sí mismo. No puede hacer uso de una mujer por capricho para uso meramente sexual o como empleada domestica, sino como el genuino complemento de su ser y, por ello, no debe repudiarla mediante el divorcio por cualquier motivo tal como era costumbre en el pasado e incluso hoy:

“Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera” Mateo 19:3-9

Por el contrario, la actitud de los hombres con respecto a sus esposas debe de ser como lo señala Pedro:

"Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo" 1 Pedro 3:7

Ahora bien, el relato de Génesis 2 no solo establece la relación entre el varón y la mujer, sino que también es una metáfora de la relación de Cristo con su iglesia. Si la mujer está compuesta por una parte de la sustancia del varón, los redimidos también proceden de la sustancia de Cristo quien como hijo de Dios se encarnó como ser humano para crear un linaje no carnal, pero sí espiritual.

Estas equivalencias en el significado de las relaciones en el tratamiento del varón y la mujer con el tratamiento de los redimidos con Cristo está magistralmente señalada por Pablo:

"Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido" Efesios 5:21-33

Por esta razón el paralelo de la historia de Adán, quien primero busca ayuda idónea entre las especies animales para finalmente recibirla de un ser extraído de sí mismo, y la forma como Dios encuentra los objetos de su amor y gloria, no en cualquier ser humano, sino en aquellos cuya redención sale de las entrañas de Cristo, es decir, de aquel que dio su vida para pagar nuestro rescate y darnos la vida eterna.

Por último queda el verso 25 que dice:

“Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” Génesis 2:25

El significado de este fenómeno lo veremos al analizar el capítulo 3




lunes, 8 de julio de 2024

8 El Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal

 Ahora analizaremos al árbol más misterioso de los dos.

Para empezar debemos señalar que la palabra “ciencia” en este contexto significa conocimiento, por ello es mejor traducirlo como “Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal”.

Veamos el pasaje que nos señala al mismo:

"Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" Génesis 2:16-17

 



Ahora necesitamos absolver estos misterios:

¿Por qué existe este árbol? ¿Por qué estaba en el huerto y por qué producía la muerte comerlo?

Como vimos en el anterior estudio Dios necesitaba probar la fidelidad de los primeros seres humanos planteándoles la disyuntiva de elegir dos caminos: la vida o la muerte, obedecer o rebelarse. Para hacerlo dispuso de dos árboles: El árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y el mal. Del primero, estando en inocencia, no había restricción alguna, pero del segundo sí. La prohibición de comer este árbol era, durante esta cuna de la humanidad, la única regla de conducta que debían obedecer los primeros seres humanos. No habían ninguna otra regla moral que acatar. Al igual que los animales no obedecen a reglas morales, ellos tampoco tenían reglas morales que obedecer salvo aquella y ninguna más.

En esta circunstancia la obediencia humana era en realidad muy fácil de acatar, pues, después de todo, habían muchísimos más árboles con frutos deliciosos ¿Por qué intentar comer en particular de este árbol?

Imaginemos que pudiendo viajar en el tiempo fuésemos al Huerto del Edén y encontrado a la serpiente astuta la amordazáramos y haciendo un nudo con ella la dejásemos paralizada e incapaz de hablar con Eva. Y luego viéramos acercarse a Eva o a Adán al árbol de la Ciencia del Bien y del Mal y cualquiera de ellos dijera:

“¡Que árbol tan bonito y qué bien se ven sus frutos! Tomaré uno de sus frutos y lo comeré. Paso de la prohibición de Dios”

Y luego vemos que efectivamente comen de su fruto sin que Satanás a través de la serpiente haya hecho nada

¿En este caso también habrían pecado y sido expulsados de Edén?

Definitivamente SÍ.

Tenemos pues que considerar que ellos cometieron 2 pecados:

1. Desobedecer a Dios (fracasar en la prueba)

2. Confiar en Satanás (caer en la tentación de Satanás y confiar en su palabra)


Solo con el primer pecado era suficiente para ser expulsados del huerto. Pero como vemos en el relato de Génesis ellos no estaban dispuestos a desobedecer a Dios tan fácilmente si no eran antes debidamente persuadidos y engañados por las sugestiones de la serpiente. En otras palabras la serpiente, es decir, satanás encubierto, estuvo allí para persuadirlos a desobedecer a Dios, separarlos de él y convertirse en su propio dios. Un dios que los someterá a su maligna influencia espiritual.

"Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios" 2 Corintios 4:3-4

"Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” Efesios 2:1-3

Ahora cabe preguntarnos:

¿Por qué Dios permitiría que Satanás tuviera la oportunidad para convencer a la primera pareja humana de desobedecer a Dios con su tentación?

¿Será que Satanás se coló en el huerto camuflado como una serpiente para arruinar los planes de Dios con los hombres y ello quedó fuera de su soberanía, y que Dios no lo pudo evitar. O, por el contrario, Dios usó a Satanás para revelar la fidelidad de los hombres al igual que lo hizo con Jesús luego de ser bautizado en el desierto?

Es lo segundo. Dios sabía lo que iba a suceder, sabía que caerían en el pecado de la rebelión y serían expulsados de su presencia para finalmente él mismo pagar con gran dolor el precio de su redención (comprar lo que se había perdido) enviando a su amado hijo a ser torturado y morir en una cruz. De este modo él tendría misericordia de todos y nos ganaría para sí al mostrar su amor por nosotros al realizar tan cruento sacrificio para salvarnos.  

"Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!" Romanos 11:32-33

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" Juan 3:16

"Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" Romanos 5:8

¿Como Dios el creador de una especie inteligente con consciencia moral como la humana podría conseguir que esta lograra amarle si Dios no pudiese antes mostrar su amor por nosotros?

Eso es precisamente lo que hizo Dios. Y todos estos acontecimientos eran parte del camino para conseguir a una raza humana agradecida y humilde, es decir, que no pudiera jamás ufanarse de su propia justicia:

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” Efesios 2:8-9

¿Qué significa conocer el bien y el mal?

Cuando Génesis nos habla de un árbol con el cual al comer de su fruto se produce una especie de “iluminación” que permite a los afectados recibir un conocimiento de lo bueno y de lo malo significa que el mismo proporciona una conciencia moral básica que antes no tenían y que dicha conciencia moral producirá no una obediencia a lo que es bueno, sino, por el contrario una tendencia a hacer lo mal. Surgirá una responsabilidad moral ente Dios que los animales no tienen, pero que el hombre, al tenerla, tendrá que asumir las consecuencias de sus actos ante la justicia divina. Pero antes de resolver este último misterio es necesario preguntarnos:

¿Los primeros seres humanos, así como los animales no tiene un sentido básico del bien y el mal?

Esto es cierto, pues el que los animales no tengan responsabilidad moral ante Dios no significa que no tengan una idea del bien y del mal. De hecho muchos animales tienen empatía, socorren a sus compañeros de especie e incluso animales de otras especies, pueden ser generosos y sacrificados como también comportarse con absoluta ferocidad y crueldad. También se ha observado en los niños pequeños humanos ya nacen con un sentido básico de lo moral, lo que se suele llamar “brújula moral”. Un estudio de la Universidad de Osaka en Japón encontró en niños de 8 meses que los mismos tienen ya la capacidad para hacer juicios morales y de actuar de acuerdo con ellos por lo que esa capacidad formaría parte de su naturaleza y no sería algo aprendido a lo largo de la vida.

Este sentido básico del bien y del mal ha permitido que distintas civilizaciones, que nunca han conocido ni de Jesucristo ni de la ley dada por Dios a Moisés, hayan tenido criterios elevados de justicia. El apóstol Pablo nos habla acerca de esta “ley natural escrita en los corazones humanos” cuando dice:

"Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio” Romanos 2:12-16

Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre la ley natural y la ley establecida por Dios como referente moral absoluto. La ley natural puede ser intuitiva y en mayor o menor medida tomada en cuenta según que persona se trate. Para almas elevadas el sentido de justicia puede ser sublime, pero para almas impías ser deplorable. Todo esto queda sujeto al relativismo de los sujetos y de las sociedades. No obstante, cuando Dios otorga leyes morales estas no son relativas, son más bien absolutas y ello le otorga una conciencia moral de carácter superior.

El comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal les permitía adquirir una conciecia moral superior de un modo similar al que más tarde proporcionó la ley dada por Dios a Moisés, pues esta ley podía efectivamente iluminar las mentes humanas para recibir una ley moral natural no relativista, sino más bien absoluta.

¿Esto significa que quien no conoce la ley divina será inocente si hace el mal?

NO. Seguirá siendo culpable, aunque en menor medida que el que si conoce la ley de Dios. Veamos como Jesús nos explica esto:

"Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá" Lucas 12:47-48

Es por esto que el pecador que no conoce la ley de Moisés será menos culpado que el que si la conoce, y el que conoce la palabra de Jesucristo será aún mucho más culpable porque recibió más luz que los otros.

Ahora bien, cabe preguntar:

¿Por qué tener conciencia moral detona una tendencia al mal en el ser humano?

De hecho, Dios prohíbe a la primera pareja humana recibir esta conciencia moral porque sabía que al recibirla el pecado se instalaría en sus vidas. Ellos, como veremos en los versos posteriores que hoy no analizaremos, andaban desnudos y no se avergonzaban. Al igual que los animales ellos no requerían vestirse y no les importaba, pues aún no habían comido del árbol y en consecuencia, aún no lo veían como algo malo. El porqué de esto y lo que significa el vestido lo veremos cuando tratemos el capítulo 3 de Génesis.

Veamos cómo el apóstol Pablo nos explica magistralmente en su epístola a los Romanos cómo  la misma Ley de Moisés, lejos de detener su nuestra pecaminosidad,  nos proporcionó una consciencia moral que exacerbó nuestra tendencia al pecado:

“¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató” Romanos 7:7-11

Notemos que ni la ley, ni la conciencia moral que nos aporta son en sí mismas malas, más bien son buenas, pero sus efectos en el pecaminoso corazón humano se resuelven de manera negativa:

“De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado” Romanos 7:12-14

Del mismo modo, en la cuna de la infancia de la humanidad, el conocimiento del bien y el mal no era tampoco malo en sí mismo, pero Dios sabía que adquirirlo por parte de la primera pareja human sería el detonante de su pecado, es decir, de su rebelión contra Dios. Tal es el grado de vulnerabilidad moral que surge de este esclarecimiento que Pablo lo va a describir con crudeza así:

“Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.  Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí” Romanos 7:15-20

Las tesis de Pelagio de que el hombre nace bueno y puede obedecer los mandamientos de Dios por el solo influjo de su voluntad o la del filósofo Rousseau del “buen salvaje” que siendo puro es corrompido por la sociedad no son ciertas.

Por lo señalado por Pablo resulta evidente que el ser humano no nace bueno, puede nacer inocente, pero no bueno. Pablo señala a ese elemento: “el pecado que mora en mí”. Dios sabe esto y por eso prohibió que Adán y Eva comieran del mismo. El ser humano, su carne, no puede cumplir la ley de Dios sin la dotación de su gracia, Pablo también explica esto en los siguientes pasajes:

“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”
Romanos 8:7-8

“Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia” Romanos 8:10

“Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”
Romanos 8:12-14

Por lo que acabamos de ver necesitamos la justicia perfecta de Cristo para ser aceptos ante Dios y necesitamos su gracia, mediante la guía del Espíritu Santo quien nos santifica, para agradar a Dios.

En los próximos estudios encontraremos mucho más sobre este enigmático árbol de Eden.




21 EL SALVAVIDAS TECNOLÓGICO DE DIOS Génesis 6:8-16

De toda la impiedad de una humanidad corrompida y entregada a la violencia, ni siquiera el linaje piadoso de Set sobrevivió a e...