Si el castigo a la mujer, es decir, a todo el linaje femenino, consistía en deteriorar las condiciones iniciales de su rol, el castigo al varón también consistirá en el deterioro de las condiciones relativas a su rol.
El rol principal de varón es ser cabeza de la mujer y de sus hijos, amarlos, cuidarlos y sustentarlos mediante su trabajo para satisfacer sus necesidades físicas. Dios encomendó al hombre el trabajo de labrar y sojuzgar la tierra. Dicho trabajo no era problemático ni insatisfactorio. Por el contrario era satisfactorio y agradable.
A diferencia de lo que piensan algunos, el trabajo humano no es consecuencia del pecado, nunca lo fue. El trabajo es una bendición de Dios. Sin embargo, por su pecado iba a ser ahora poco productivo, difícil y sufrido:
"Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás" Génesis 3:17-19
¿Cuales fueron los 2 principales pecados del varón?
Evidentemente en ambos casos, para la mujer y para el varón, el principal pecado fue desobedecer a Dios quien les prohibió comer del árbol del “Conocimiento del Bien y el Mal”, pero para el caso del varón se añadió como segundo pecado el hecho de que este obedeció a la voz de su mujer.
¿Por qué obedeció el varón a la mujer? ¿Qué implicancias tiene esto?
Adán, muy probablemente, embelesado de su bella ayuda idónea, despreció su obediencia a Dios no teniendo reparos para obnubilar su mente y considerar mejor obedecer la sugerencia de su mujer que lo que le mandó el Señor. ¿No nos suena esto familiar?
Casos similares podemos hallar en los varones de hoy y de todos los tiempos. En la Biblia, por ejemplo, tenemos el caso del enamorado Sansón, quien ante los ruegos de su nueva esposa de Timnat para que le rebele la respuesta a su adivinanza, finalmente cedió. Mas tarde, con su nueva pareja Dalila, cayo en lo mismo para su desgracia. Él no debía jamás revelar el secreto de su gran fuerza por ser nazareo razón por la cual debía llevar el cabello largo, pero el romántico Sansón finalmente cedió también a los ruegos de Dalila y, después de algunos engaños de Sansón, finalmente le reveló su secreto, perdió su fortaleza, fue encarcelado y dejado ciego.
Podemos preguntarnos:
¿Debe el varón quebrantar los principios de Dios para complacer a su mujer?
Lo que nos enseña la Palabra de Dios es un rotundo NO
Recordemos que en la vida hay prioridades y que Dios siempre debe ser nuestra prioridad.
Dios nos dice que la esposa debe obedecer al esposo, los hijos a los padres, los subalternos a los jefes y los ciudadanos a las autoridades, Pero
¿Debe obedecer la esposa al esposo si le pide algo contrario al consejo de Dios? NO
¿Deben obedecer los hijos a los padres si estos le piden algo contrario al consejo de Dios? NO
¿Deben los subalternos obedecer a los jefes si estos le piden algo contrario al consejo de Dios? NO
¿Deben los ciudadanos obedecer a las autoridades si estas les piden algo contrario al consejo de Dios? NO
¿Deben obedecer los feligreses a su pastor o pastores si estos les piden algo contrario al consejo de Dios? NO
Veamos como Juan y Pedro cumplieron este principio:
“Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: ES NECESARIO OBEDECER A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES. El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen” Hechos 5:27-32
Ahora bien, muchos temen desobedecer una orden impía a un cónyuge por causa de un chantaje sentimental de repudio. Otros temen desobedecer una impiedad a los padres por miedo al castigo, a ser expulsados o ser desheredados. Otros temen desobedecer una orden inmoral de un jefe por temor a ser despedidos. Otros temen desobedecer ordenes impías de las autoridades porque temor a ser encarcelados o incluso ejecutados. Otros temen desobedecer las nefastas recomendaciones de falsos pastores por causa de un chantaje espiritual.
Sin embargo, según vemos en el pasaje anterior, Juan y Pedro no solo no dudaron, ni se acobardaron en desobedecer a las autoridades para obedecer a Dios, y ello pese a saber que esto les causaría ser azotados, sino que, en lugar de abatirse, se gozaron en sufrir afrenta por ser fieles a Dios.
Adán actuó muy diferente, sabía perfectamente lo que Dios les había ordenado y sabía que, en este caso, obedecer a su mujer estaba en contra de su consejo. No obstante, el desobedeció a Dios y obedeció a su mujer.
Este es un pecado muy grave y a la vez terriblemente frecuente en el ser humano. Podemos esperar que los incrédulos caigan en esta falta, pero lamentablemente también los creyentes por debilidad y desvarío caen en lo mismo.
Por lo tanto tengamos esto muy presente para nunca obedecer a nadie que nos demande algo que Dios reprueba. Si lo que se nos pide no esta en contra del consejo de Dios entonces si podemos obedecer cumpliendo los ordenes de autoridad delegados por Dios.
¿En qué consistió el castigo al varón?
Lo primero que ocurrió es que perdió la comunión con Dios. Al perder dicha comunión perdió su bendición perfecta. Ahora ya no tendría las ventaja de su presencia y, por lo tanto, también de su protección y bendiciones. Al ser retirado del Edén ya no podría acceder al Árbol de la Vida y obtener la vida física eterna. A partir de ahora volvería al polvo de donde provino. Si bien los antediluvianos tenían una extraordinaria longevidad, tarde o temprano terminaban muriendo.
Pero la vejes, la enfermedad y la muerte física no eran los únicos efectos negativos de su pecado. También lo era la muerte espiritual, la eterna separación de Dios.
Para evitar esto último Dios los castiga con las consecuencias físicas, pero los perdona y, como señal eficaz para cubrir sus culpas, él sacrifica animales como propiciación por sus pecados y como señal del futuro sacrificio de Jesucristo para redimirlos. Por eso:
“Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” Génesis 3:20-21
Este fue el primer sacrificio de un animal para un fin expiatorio. Notemos, como ya lo vimos en un estudio anterior, cómo el vestido es una metáfora de la responsabilidad moral humana y también la metáfora del instrumento para cubrir su pecado ante Dios.
Los versos finales del capítulo 3 de Génesis nos narran la expulsión del huerto del Edén, su impedimento al acceso al Árbol de la Vida así como sus nuevas ordenes:
“Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida” Génesis 3:22-24
A partir de ahora continuaría trabajando en el labrado de la tierra, pero ya no sería en el paradisíaco huerto del Edén, sino en una tierra áspera y hostil. No obedecer a Dios lo llevo al camino de la rebelión, y de allí a la independencia de Dios con las consecuencia que ya todos conocemos y experimentamos.
Para finalizar es necesario abordar las siguientes preguntas:
¿Tiene el castigo al varón implicaciones Cósmicas?
Es decir, ¿Puede el pecado humano suponer que no solo la Tierra, sino el universo mismo sufra la destitución del hombre de su comunión con Dios y por ello su maldición afecte al universo mismo?
Veamos lo que dice el apóstol Pablo:
“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” Romanos 8:18-23
Para entender esto tenemos que hablar un poco de física sin ánimos de complicar este tema.
Sabe la ciencia que el universo es como un reloj al cual se le ha dado cuerda. Pese a que muchos no quieren admitirlo, los cristianos sabemos que quien le ha dado cuerda es Dios. Pero al margen de que se admita esto o se trate de explicarlo con alguna propuesta naturalista, el hecho es que la energía libre que es capaz de generar cambios y transformaciones en el universo está decayendo continuamente. Esta perdida de energía libre (orden o información) se conoce como Entropía y ella va en aumento. Cuando la misma crezca al punto de que ya no exista más energía libre entonces llegará lo que los cosmólogos llaman la muerte térmica del universo.
Lo contrario a la entropía, es decir, la aparición de diferenciales de energía, orden o información se la conoce como negentropía. Cuando Dios crea el universo realizó precisamente una acción negentrópica, y cuando al principio Dios compartía la Tierra con la primera pareja humana el universo tenía quien “le diera la cuerda” a este “reloj”.
Pero, al producirse la caída del hombre Dios se retira de su presencia. En esta nueva situación la Tierra durará hasta que el Sol se convierta en una gigante roja que se la trague y el mismo vasto Universo queda condenado a decaer hasta su muerte térmica.
Felizmente tenemos la promesa de Dios, señalada por las escrituras, que nos dice que llegará el momento, fruto de la redención de Cristo, en el cual no solo son redimidos nuestra alma y cuerpo, sino también nuestro entorno donde la “Nueva Jerusalén” representa el momento cuando el Reino de Dios volverá a instalarse en la Tierra y así nuestro universo tendrá nuevamente al “relojero para darle cuerda”. Esta es la razón, y también podemos decir implicancia cósmica, que nos señalo Pablo en el anterior pasaje de Romanos 8.









