Si hay una parte eminentemente controversial en la Biblia son los primeros 11 capítulos del libro del Génesis que para mucha gente no cristiana le parece un cúmulo de mitos infantiles del todo despreciables como bases solidas para una fe. Esto desde luego, como veremos, es completamente falso, pero hay que reconocer que incluso para los mismos cristianos dicha parte de la Biblia también suscita acalorados debates.
Para el caso del capítulo 1 de Génesis donde se desarrolla el proceso de la Creación del Universo y la Tierra, los cristianos lo han interpretado de diversas maneras.
1. Para una parte, está el caso de los literalistas, quienes asumen que la explicación más sencilla es la que dice que dicho capitulo nos dice que el Universo, la Tierra y toda la vida sobre ella incluidos nosotros se creó hace unos 6,000 años aproximadamente en un período de 7 días literales, algo que la exegética del texto lo señala con claridad. Entonces, si trazamos la cronología del linaje humano desde Adán, nos daría esa cantidad de años. Esta tesis se conoce como la del Universo y la Tierra joven.
2. Los cientifistas, en cambio, señalan que la evidencia científica no respalda tal interpretación dado que el Universo y la Tierra son muchos más antiguos. Desde este punto de vista habría que reinterpretar los días como períodos indefinidos de mucho mayor duración. Esta tesis armonizaría con la cronología científica aunque violenta la exégesis de la semana creacional.
3. Un termino medio es el que señala que Génesis 1:1-2 no forman parte del tercer día y, por lo tanto, la Biblia no señala cuando Dios creó los cielos y la tierra, pero sí que él preparó el planeta para adecuarlo a la vida hace unos 6,000 años tal como se interpreta cronológicamente el pasaje, creando la vida terrestre en una semana de 6 días literales.
¿Cuál de ellas puede ser correcta?
Estas distintas interpretaciones han causado amargos desacuerdos entre los cristianos, muchas veces con acusaciones mutuas de infidelidad a la palabra de Dios e incluso al punto de emitir juicios que acusan a quien no comparta su particular tesis de no ser auténticos creyentes nacidos de nuevo. Pero eso no es lo peor, muchos jóvenes han perdido la fe por causa de ser enseñados en sus iglesias sobre el creacionismo de la Tierra joven y, al ser confrontados con la evidencia científica de un universo y tierra mucho más antiguos en las universidades o por cuenta propia, pierden la fe porque si el evangelio de Cristo está asociado a una creencia que se muestra falsa, también dejaran de Creer en Cristo por el hecho de estar asociado a ella. Esto es muy grave. Incluso hay casos de cristianos que relacionan el evangelio con la tesis de la Tierra plana provocando el mismo efecto que muchos se disuadan de Creer en Cristo por su relación con una tesis manifiestamente falsa.
Por estas consideraciones el problema cronológico de Génesis 1 no puede soslayarse y es muy importante que los cristianos sepan cual es la correcta exégesis de este crucial capitulo de la Biblia para evitar así las desastrosas consecuencias antes señaladas.
Ahora bien, si el problema cronológico subsiste no es porque sea real, sino porque procede de una mala exégesis de lo que en realidad quiere decir este capítulo y los siguientes. ¿Será posible que ninguna de las anteriores tesis sea correcta?
Sí. El problema surge de 2 luces equivocadas con las cuales se lee este capítulo:
1. La interpretación sencilla del pasaje de los literalistas. Muchos piensan que a más sencilla sea la interpretación mejor será la exégesis bíblica. Esto no es cierto, si interpretamos con sencillez las palabras del Señor en Juan 6:53 cuando dice: “Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” entenderíamos que el Señor nos llama al canibalismo con su carne y a quebrantar la prohibición de beber sangre de la Ley, pero sabemos que no es así por causa de todo el contexto de su discurso donde nos señala el carácter metafórico de dichas palabras y su sentido verdadero.
¿Puede pasar un problema similar con Génesis 1?
Desde luego que sí.
2. Uno de los problemas que presenta la tesis cientifista es la de ver este capítulo como una descripción científica de los orígenes y no solo eso, sino también verla desde la perspectiva de nuestro mundo actual y no como lo veían las gentes de las antiguas culturas de oriente medio (también los literalistas fallan en este punto).
Hay que dejar muy claro que la Biblia, si bien relata doctrina e historia, ES UN LIBRO EMINENTEMENTE TEOLÓGICO. Su propósito no es hablarnos de la antigüedad de la Tierra y del Universo, ni de asuntos científicos, ni de detalles de orden cronológico sobre dichos orígenes. Lo que busca es:
ESTABLECER A DIOS COMO EL AUTOR DE LA CREACIÓN Y CÓMO LOS CREA PARA CUMPLIR LAS FUNCIONES QUE ÉL HA PUESTO EN SU VOLUNTAD.
Esto lo vemos con claridad en el siguiente pasaje:
“Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro” Isaías 45:18
De este modo podemos entender cómo la Biblia nos señala que tanto los cielos como la tierra son llamados a la existencia para cumplir varios propósitos para los seres humanos que también él creó, pues “no la creó en vano, para que fuese habitada la creó”. No pretende pues, darnos una descripción astronómica, geológica o biológica de su creación, sino más bien nos señala su función.
Antes de proseguir con la definición de su verdadero sentido apologético y como este resuelve estas molestas controversias, veamos antes 2 de sus grandes problemas y cómo estos “problemas” son en realidad la clave para resolver este enigma:
1. El primer problema que encontramos es el famoso cuarto día donde, según una interpretación sencilla, Dios crea las luminarias del firmamento, el Sol, la Luna y las estrellas. Pero vemos que esos astros deberían haber sido creados en el verso 1. Además el primer día, cuando Dios a la luz llama día y a la oscuridad noche, nos habla con claridad de la rotación terrestre y su iluminación por un sol que, se supone, se crea recién en el cuarto día. Esto parece un problema extraño tanto para la sencilla explicación literalista, como para la cientifista.
2. Cuando abordamos el capítulo 2 nos encontramos con un relato aparentemente distinto del mencionado en el capítulo 1 donde parece decirnos que Dios primero crea al genero humano y luego a los animales contraviniendo lo que nos dice el primer capítulo donde los animales son creados antes. Si esto es así ¿Es entonces Génesis un verdadero disparate y, como dicen los adeptos a la “Hipótesis Documental”, estos capítulos son solo textos de varios autores compilados sin coherencia alguna?
Estos dos problemas son los más graves. Pero también hay otros. Si queremos hacer de este capitulo una versión científica de la aparición de la vida en la Tierra, reconoceremos que hay algunas sintonías con la versión científica de los orígenes. Por ejemplo, se sabe que la vida marina antecede a la terrestre y Génesis también lo afirma, pero posiciona la aparición de las aves junto a la vegetación terrestre en el tercer día antes que las especies marinas y terrestres lo cual es un serio problema. En conclusión, querer encajar una versión científica con Génesis 1 es imposible. Es lo mismo que querer encajar un pentágono en el casillero de un hexágono, ¡simplemente no podremos hacerlo sin romper ya sea uno u otro!
Entonces ¿Cómo se pueden resolver estos tremendos misterios?
Simplemente reconociendo que el propósito de Dios en estos contenidos no es científico, ni cronológico, sino funcional, tal como en el segundo milenio antes de Cristo era costumbre en las civilizaciones antiguas de oriente medio cuando pretendían describir el relato de los orígenes.
Para entender estos misterios tenemos que, por lo tanto, cambiar totalmente la óptica de nuestra interpretación del pasaje y así esos misterios se disolverán como la bruma de la mañana.
Veamos ahora los 5 primeros versos:
1 En el principio creó (bara: llevar a la existencia) Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada (tohu: estéril, sin utilidad) y vacía (bohu: vacío), y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 3 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. 4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
Ahora lo que debemos hacer es leer este pasaje desde la óptica teológica, no la histórico cientifista.
Lo primero que vemos es que Dios afirma llevar a la existencia (crear) el Universo y la Tierra. Aquí no se precisa un tiempo, ni se busca hacerlo. Lo que se busca es la declaración de Dios como creador de todo lo existente y, en un determinado momento declarar las funciones de sus elementos, no su origen en el tiempo, ni el orden cronológico como lamentablemente pretenden interpretar los literalistas y los cientifistas. De acuerdo a muchos eruditos hebraístas como John Walton, Ben Stanhope y otros el uso del verbo hebreo “bara” se entiende mejor como “llevar a la existencia definiendo su función”. Por eso vemos en todo el capitulo 1 como un planeta estéril y no funcional es llevado a la existencia mediante la declaración de sus propósitos tal como lo entendía la cultura de las sociedades del medio oriente de hace más de 3 milenios.
Esta interpretación se refuerza al analizar cómo en el pasaje Dios “dijo” para declarar su venida a la existencia, “vio que era bueno” porque el objeto creado cumple su propósito, y “dio un nombre” para definir la función que va ha cumplir para los seres vivientes de la Tierra y, en especial, para la especie humana.
Para entender mejor cómo abordaban las antiguas culturas el asunto de los orígenes hay que saber que para estas el hecho de nombrar algo era la manera de declarar su origen. Como ejemplo veamos un cuadro comparativo de los primeros versos de Génesis 1 con el poema babilónico de los orígenes llamado Enuma Elish (Siglo 17 A.C. aprox.) donde se narra el proceso creativo del siguiente modo:
La Biblia (Sinaí siglo 15 A.C.) |
Enuma Elish (Caldea siglo 17 A.C.) |
En el principio creó Dios los cielos y la tierra |
Cuando en lo alto el cielo aún no había sido nombrado, y, abajo, la tierra firme no había sido mencionada con un nombre, |
Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. |
Solos Apsu, su progenitor, y la madre Tiamat, la generatriz de todos, mezclaban juntos sus aguas: aún no se habían aglomerado los juncares, ni las cañas habían sido vistas. Cuando los dioses aún no habían aparecido, ni habían sido llamados con un nombre, ni fijado ningún destino, |
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. |
Los dioses fueron procreados dentro de ellos. Lankhmu y Lakhamu aparecieron y fueron llamados con un nombre. Antes de que se hicieran grandes y fuertes, fueron producidos Anshar y Kishar, superiores a aquellos. |
Notemos como en el relato nombrar es lo que los antiguos entendían como el origen de las cosas, por eso hace una antesala al relato refiriéndose a cómo el universo y la tierra aún no habían sido nombrados y, por lo tanto, “aún no existían”. Luego sigue una teogonía y un relato extravagante de los dioses yendo a un banquete donde luego Marduk forma al hombre. En otro poema creacional; el Atrahasis, se relata el agobiante trabajo de los dioses quienes echan a suertes sus respectivos dominios, pero tienen que abordar penosos y agotadores trabajos para formar las cavidades del Tigris y el Éufrates. Esto los lleva a quejarse con el encargado Enlil quien al final decide crear a los seres humanos para que ellos lleven el trabajo. De tenor similar son el resto de poemas creaciones. Basta leerlos para notar su profunda extravagancia. Y, sin embargo, muchos “eruditos” no creyentes, sin conocimiento de la teología bíblica y sin la ayuda del Espíritu Santo, dicen que la biblia recogió estas disparatadas historias como fuente para realizar su propia compilación del proceso creacional.
¿Se puede creer eso?
¿Por que no pensar que fue precisamente al revés, es decir, que estas culturas conociendo el relato de Génesis, ya existente muchos siglos antes que Moisés lo incorporara con la dirección del Espíritu Santo al Pentateuco, sea desde donde, por deformación de transmisión oral se hayan deformado hasta convertirse en los disparatados y politeístas relatos creacionales tales como el Atrahasis, el Enuma Elish u otros de similar origen y antigüedad?
Esta hipótesis es del todo razonable dado que la lógica nos induce a pensar que sin duda el relato más sobrio es con toda probabilidad el más antiguo.
Ahora bien, si decimos que el la correcta exégesis de Génesis 1 es de asignación funcional y no histórico cronológica, ¿Estamos diciendo que si bien Dios “trabajó” un universo ya existente entonces no lo creó?
De ningún modo.
La Biblia es enfática en señalar a Dios como creador que lleva a la existencia todo lo creado:
“Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” Juan 1:3
“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” Colosenses 1:16
“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” Hebreos 11:3
Lo que se quiere establecer aquí es que Génesis 1 no debe interpretarse desde una visión científica, histórica, ni cronológica (orden de los objetos creados), sino TEOLÓGICA.
Dios quiere decirnos que él es el autor de todo lo creado y, como vimos en Isaías 45:18, de los propósitos que tuvo al realizar su creación. Dicha asignación de las funciones del cosmos las articula en 6 días literales de 24 horas tal como lo señala Éxodo 20:11
“Porque en seis días hizo (asah: prepararlos para cumplir una función) Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”
Notemos cómo el día séptimo está santificado, es decir, apartado para la adoración a Dios porque los seres humanos que él creó, para los cuales dispuso el trabajo de crear el universo y la tierra como escenario para servirles en su existencia, le deben toda la gratitud y la honra que su amor demanda y descansar como él descansó de su trabajo creacional.
Ahora bien, la preparación funcional que en el pasaje se anuncia en 7 días literales no significa que Dios haya creado el Universo, la Tierra y su biología en dicho período. En realidad Génesis 1 no nos dice cuando Dios creó el universo, pero si nos dice que hace unos 6,000 años aproximadamente él terminó el proceso y concluyó su asignación. Desde entonces la humanidad se inicia con el linaje de un Adán y una Eva literales cuya rebelión contra Dios demanda la reparación que realizó Jesús con su muerte y resurrección.
Pero ¿Por qué Dios anunciaría la declaración creacional del cosmos en 7 días si no ha creado realmente el Universo, la Tierra y su biología en dicho período?
En la Biblia el número 7 tiene un carácter sagrado, simboliza la finalidad, la perfección, la plenitud, y la totalidad divina, es decir, que lo que hace Dios es bueno. Aparece más de 700 veces para indicar que algo está completo, perfeccionado o bajo el propósito absoluto de Dios y ello lo aplica a su creación.
Por eso los días de la consagración de los sacerdotes eran siete (Levítico 8:33-35), también se usaba la semana de 7 días para temporizar diversas fiestas así como prescripciones rituales, sanitarias y de purificación en la Ley de Moisés (Hay más de 70 referencias a esto). En el siguiente cuadro podemos ver 19 usos del período de 7 días:
¿Por qué entonces no habría Dios de usar también 7 días literales para declarar su creación del universo, la Tierra y la vida que la habita? No hay ningún problema, salvo que queramos ver con una visión equivocada, cientifista e histórico cronológica lo que las escrituras señalan como algo de absoluto carácter teológico.
En la siguiente parte veremos como se organizan los días creacionales y porqué están organizados de dicha manera.

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