viernes, 28 de junio de 2024

7 El Árbol de la Vida y el Río de Dios

¿Por qué existía en medio del huerto de Edén árboles tan emblemáticos como el Árbol de la Vida y el árbol de la ciencia del bien y el mal?

Los elementos que nos señala el capítulo 2 de Génesis tienen una capital importancia para estructurar toda la teología cristiana y en consecuencia para poder entender el evangelio de Jesucristo.

El Árbol de la Vida

Este árbol es colocado por Dios precisamente en medio del Huerto del Edén. Veamos lo señala el siguiente verso:


"Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal" Génesis 2:9

¿Por qué estaban estos árboles en el Huerto del Edén? ¿Por qué no puso simplemente Dios árboles de deliciosos frutos y nada más? Veamos que implicaba comer de ambos árboles:


VIDA (Bendición)

MUERTE (Maldición)

"Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre" Génesis 3:22

"Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" Génesis 2:16-17


Dios crea al hombre con libertad de elección. Libertar para amarlo o no amarlo, libertad para obedecerle o rebelarse, pero su elección tendrá consecuencias. Mientras obedeciera a Dios tendrían a su alcance el Árbol de la Vida para prolongar su existencia, pero si se rebelaban contra Dios él se apartaría de la humanidad lo que implicaría su muerte espiritual. En dicha condición quedaría expuestos a la enfermedad, a la precariedad de una naturaleza hostil y a la muerte física.

El propósito de estos árboles pues, era en esencia, la misma disyuntiva que Moisés, de parte de Dios, le propuso al pueblo de Israel:

"A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar" Deuteronomio 30:19-20


Lamentablemente, ni en Edén escogieron la vida, ni tampoco en los tiempos de Moisés, pero era necesario que Dios permitiera que en su paraíso existiera un nexo que permita probar la fidelidad de los primeros seres humanos a su mandato que entonce consistía en un único mandato: “No comerás del árbol de la ciencia el bien y el mal”. No era algo difícil, pero la serpiente (Satanás encubierto) se encargo de tentarles de tal manera que cayeron en desobediencia con las consecuencias ya conocidas.

¿Que es entonces el Árbol de la Vida que se hallaba en medio del Huerto del Edén?

Para absolver esta pregunta veamos primero en qué se diferencian las metáforas físicas de la literarias. Las segundas son solo simbólicas y no tienen existencia real, la metáforas físicas en cambio existen en la realidad, pero al mismo tiempo tienen un significado metafórico. Al profeta Ezequiel, por ejemplo, Dios le pedía realizar metáforas físicas que consistían en que él adoptase un determinado comportamiento que tenía un significado profético, es decir, tenía una realización física, pero su objetivo era señalar un significado profético. En el caso de Génesis y las visiones proféticas de los profetas y Juan también debemos fijarnos no en el aspecto físico, sino en su significado teológico o escatológico.

El Árbol de la Vida era un árbol real, pero a la vez era una metáfora física de Cristo y de lo que se necesita hacer para tener vida eterna a través de él. En el huerto, sin embargo, bastaba con comer su fruto para tener vida eterna, pues esa era su función física, no metafórica. Y por ello la primera pareja humana es expulsada del huerto y vetada del acceso al Árbol de la Vida, precisamente para que no pudiera ser  al mismo tiempo rebelde a Dios y seguir accediendo a dicho árbol para vivir en su presencia para siempre.

Esto último nos enseña que ni Adán ni Eva fueron creados con vida eterna, pues sin el acceso al árbol de la vida ellos terminarían muriendo como de hecho así fue. Antes de pecar ellos tenían acceso a este, pero no la tenían en principio. No era algo con lo cual fueron creados. Contrariamente a lo que algunos creen nacieron mortales, no nacieron con vida eterna, tenían que adquirirla comiendo del fruto del Árbol de la Vida.

En este sentido, la muerte física de la humanidad no consistía en quitarles a ellos algo que ya tenían, sino en que Dios los expulsa de su presencia y por ello no pueden seguir viviendo porque ya no pueden acceder a lo que necesitan para vivir para siempre: El Árbol de la Vida.

Cuando la primera pareja se rebela contra Dios sucede lo siguiente:


"Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida" Génesis 3:23-24


 Ahora que la primera pareja humana había sido expulsada del huerto para ir a la “estepa” de donde Adán fue creado del polvo el retorno era imposible. Dios dispuso que unos querubines lo impidieran dejando inaccesible el Árbol de la Vida y, por lo tanto, la posibilidad de poder comer su  fruto y con ello vivir eternamente. Recordemos que el lugar Santísimo tanto del tabernáculo como del templo tenían a 2 querubines tanto en el propiciatorio como en las cortinas del fondo y de la cara exterior que separaba el lugar Santo del lugar Santísimo precisamente como un recordatorio del impedimento que separaba a los hombres del acceso al vida eterna: su pecado y con ello su muerte, no solo física, sino también espiritual.


Esta muerte espiritual que separó a la humanidad de Dios tenía que ser reparada. Para conseguirlo Dios tendría que redimirla pagando el oneroso precio de la cruz donde Jesucristo, el Hijo amado de Dios, pagaría nuestros pecados con su muerte y demostraría su triunfo con su resurrección.

Nosotros jamás podríamos pagar nuestra salvación. Solo Jesucristo con su justicia y obediencia perfecta (sin pecado) pudo ser el único solvente para pagarla. Por eso cuando él murió en la cruz el velo del Templo de Jerusalén, el mismo que separaba el lugar Santo del lugar Santísimo donde estaban bordados los querubines, cayó al suelo indicando que el acceso al Árbol de la Vida, y en consecuencia a la comunión con Dios, había sido despejado por su obra expiatoria en la cruz.

Cristo abrió nuevamente el camino a la vida eterna pues:

"Como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos" Romanos 5:18-19

Jesucristo, luego de una vida de obediencia y sin pecado, fue a Juan el Bautista a ser bautizado y así identificarse con el género humano. Justo luego de ello fue llevado por el Espíritu Santo al desierto donde tuvo que afrontar, al igual que lo afrontaron Adán y Eva, la misma tentación que Satanás perpetró en Edén. Pero en este caso Jesús salió victorioso y nunca cedió a las mismas tres sugestiones de Satanás. Ahora Jesús podía ir a la cruz para ser sacrificado y ser el mismo un sacrificio acepto al Padre para la expiación de nuestros pecados. Jesús con su obediencia perfecta venció para ser nuestro salvador y así solucionar la deriva fatal de nuestra rebelión contra Dios que empezó en Edén.

El río de Dios

Veamos lo que nos dice Génesis:

"Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre del uno era Pisón; este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. El nombre del segundo río es Gihón; este es el que rodea toda la tierra de Cus. Y el nombre del tercer río es Hidekel; este es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates" Génesis 2:10-14



Aquí las escrituras dan referencias geográfica bastante precisas sobre donde estuvo el huerto que Dios plantó. Ello lo podemos saber gracias a los ríos que derivan del río principal que abandonaba el mismo regando no solo el huerto, sino también vastas zonas geográficas al oriente y al sur de su emplazamiento. Pero el punto esencial es el propio río que nace en el Huerto del Edén.

¿Aparte del hecho de regar el huerto, tenía algún significado adicional?

Para entenderlo veamos antes los paralelos que nos ofrecen Ezequiel y Juan sobre el río futuro que también regarán la nueva restauración del paraíso de Dios en la Tierra:

“Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar”  Ezequiel 47:1

“Y volviendo yo, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado. 8 Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad las aguas. Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río” Ezequiel 47:7-9

“Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero” Apocalipsis 22:1

En la visión de Ezequiel el vé un templo del que sale el río, mientras que Juan ve su equivalente mucho más explicito al decir que estas aguas salen de “el trono de Dios y del Cordero”. Sabemos que el agua es esencial para la vida y su provisión es fundamental para que ambos escenarios sean exuberantes. Pero aquí se aplica también el atributo de que estas aguas no solo permiten la vida, sino que aportan sanidad y vida a todo el que entrare en el río.

¿A que tipo de vida se refiere? ¿A la vida biológica?

Esto evidentemente es una referencia a la bendición y a la salvación de Dios que solo él y Jesucristo (el cordero de Dios que quita el pecado del mundo) puede prodigar a la humanidad redimida.




sábado, 22 de junio de 2024

6 Del Huerto del Edén a la Nueva Jerusalén

Los pasajes que analizaremos hoy presentan una de esas extraordinarias coherencias de la Biblia que prueban, sin lugar a dudas, la impronta del Espíritu Santo de manera aplastante.

¿Será posible que 3 relatos, uno teológico y dos visiones proféticas realizados con siglos de diferencia, hablen en los mismos términos?

Hoy veremos cómo el capitulo 2 nos habla, al principio de la Biblia, de lo mismo que, en otro estadio de los planes de Dios, se realiza en los capítulos 21 y 22 de Apocalipsis, es decir, el principio y el final bíblico en otro de los muchos arcos que vimos en esa gráfica de arcos de colores que referenciaban la multitud de referencias cruzadas de la Biblia.


El huerto del Edén la primera comunión del hombre con Dios

"Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado" Génesis 2:8

En el verso anterior se nos dice que Dios crea al hombre (solo el varón) del polvo de la tierra y sopla en el aliento de vida para convertirlo en un ser viviente. A continuación no lo deja simplemente en un lugar cualquiera del planeta para que inicie su andadura en este mundo, sino que Dios crea un lugar especial. No es cualquier lugar, pues sus condiciones son verdaderamente idílicas. En el hebreo antiguo Edén es una referencia a la estepa, es decir, el jardín del Edén es como decir el jardín o el huerto en la estepa y ello denota un lugar muy especial diferente del entorno natural común.

El huerto del Edén tiene una característica aún más importante: Es el lugar donde el hombre va a disfrutar también de la misma presencia de Dios. Este detalle es crucial. El huerto no es una simple cuna para la infancia del ser humano. Es más bien, el inicio de su comunión con Dios y su presencia y bendición perfecta van a acompañar al hombre recién creado.

Contrariamente a los que creen que el fruto del pecado es el trabajo y que la rutina Edénica consistía en una existencia ociosa hay que decir que la Biblia no dice eso. Veamos el verso 15:


"Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase" Génesis 2:15

Vemos pues que el hombre tenía un trabajo, y que dicho trabajo consistía en labrar y guardar dicho huerto. No iba a estar ocioso. Tenía un trabajo, pero dicho trabajo no representaba una carga para él, era un trabajo agradable y satisfactorio.

Antes de continuar analizando los otros dos temas del pasaje, es necesario explicar que supuso el huerto del Edén en la historia de las relaciones hombre-Dios y cómo dicho huerto, el escenario de la reunión del hombre con Dios se correlaciona con la Nueva Jerusalén que nos habla Apocalipsis capítulos 21 y 22

¿Qué tiene que ver el Huerto del Edén con la Nueva Jerusalén?

Como comprobaremos enseguida, en la historia de las relaciones entre Dios y la humanidad se ha producido un enorme paréntesis. En todo este lapso de tiempo nuestra relación ha sido rota por causa de nuestra rebelión contra Dios y él se ha apartado de nosotros. Dios no mora en el Tierra. Él está en el cielo y desde entonces ya no mora con nosotros como en Edén. Ahora hay un abismo entre él y nosotros que solo ha sido roto por la expiación de Jesucristo en la cruz. Aunque los que hemos recibido a Cristo hemos recibido las arras del Espíritu Santo, aún no han sido redimidos nuestros cuerpos, ni nuestro escenario (los cielos y  la tierra). Cuando llegue el momento de la restauración total cuando ya hallan sido redimidos nuestros cuerpos en la segunda venida de Cristo. Aún faltará la redención completa de los cielos y la tierra lo que acontecerá luego del milenio y del juicio del gran trono blanco. Entonces la comunión de la humanidad con Dios que había estado rota será restablecida y Dios volverá a morar con la humanidad en la Tierra tal como sucedió al principio, en Edén.

Veamos entonces cómo la Nueva Jerusalén es pues, una forma del Edén restaurado, el retorno a la comunión con Dios en la Tierra, pero en un grado superior. Si el Huerto del Edén fue una cuna, la Nueva Jerusalén será una cama adulta. Si en el primero apenas había una pareja humana, en el segundo será toda la humanidad redimida. Si en el primero el área era muy limitada, en el segundo el área será planetaria, e incluso cósmica:

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más” Apocalipsis 21:1-4

Aquí se señala que el mismo planeta será renovado y librado de la maldición que Dios profirió sobre ella durante la caída del hombre (el tema de Génesis 3). El mar es una metáfora de los reinos impíos del mundo y cuando dice que no existirán más quiere decir que sus gentes ya no estarán, pues fueron ya juzgadas por Dios en el Gran Trono Blanco del capítulo 20. Esto lo podemos entender por lo que señala el capítulo 17 de Apocalipsis donde las aguas o mares representan la sociedad humana independiente de Dios y, por lo tanto, el pasaje no es una referencia literal de que los océanos de la Tierra vayan a desaparecer. Veamos estos pasajes del capítulo 17:

"Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas" Apocalipsis 17:1

"Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas" Apocalipsis 17:15

"Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar" Daniel 7:3

¿Qué es la Nueva Jerusalén?

“Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” Apocalipsis 21:2-4

Notemos que este “Tabernáculo de Dios con los hombres” es el nuevo y definitivo Huerto del Edén. Dado lo señalado no hay que ser muy perspicaz para entender que es también una referencia al pueblo de Dios, a la Iglesia de Cristo o al Israel de Dios según prefiramos llamarlo. Y así como desapareció de la Tierra para volver al cielo luego de la caída del hombre ahora, luego de la obra expiatoria de Jesucristo,  descenderá del Cielo a la Tierra y el dolor de este trágico paréntesis quedará atrás. 

Sigamos con el relato y veamos la descripción simbólica de este nuevo Edén :

“Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro. La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel. El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio; y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda; el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista. Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.  Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” Apocalipsis 21:10-27

Recordemos que Apocalipsis es un libro tan eminentemente teológico y escatológico como también simbólico y esto implica que no debemos literalizar las visiones.

Un cubo de 12,000 estadios, es decir, unos 2,200 kilómetros de lado sería un objeto de dimensiones planetarias (es casi del tamaño del planeta Plutón) y que su muro sea de solo 144 codos, es decir, unos 72 metros demuestra muy claramente que estas son cifras simbólicas que las podemos entender como referencias al capitulo 7 de Apocalipsis donde se presenta a 12,000 varones de cada tribu de Israel. Sumados nos dan 144,000. Vemos pues que estamos hablando de medidas simbólicas que hacen referencia al pueblo de Dios, a su Israel espiritual o la Esposa de Cristo su iglesia. Recordemos que el lugar Santísimo del Tabernáculo así como del Templo de Jerusalén tenían que tener la forma de un cubo dado que ello simboliza la presencia de Dios. Y en el verso 3 se dijo que dicha ciudad es el “Tabernáculo de Dios con los hombres”, por lo tanto, concluimos que este pasaje nos representa el retorno al estado cuando la humanidad estuvo en comunión con Dios en la Tierra. El resto de descripciones hacen connotar su maravillosa excelencia y cómo la justicia preciosa de Jesucristo ha permitido su maravilloso esplendor.

Ahora bien, este nuevo “Edén”, si bien también representa el retorno de la comunión de Dios con los hombres como fue al principio, es necesario señalar que es mucho más. Si el Huerto del Edén fue una cuna, la Nueva Jerusalén es una cama adulta. Si en el primero apenas había una pareja humana, en el segundo será toda la humanidad redimida. Si en el primero el área era muy limitada, en el segundo el área es planetaria, e incluso cósmica.

Podemos concluir pues, que el período de oscuridad y pecado de la humanidad está limitado en sus dos extremos por el Huerto del Edén al principio y La Nueva Jerusalén al final. Pero el proceso de redención, según nos señala la Biblia conlleva 3 etapas: 




sábado, 8 de junio de 2024

5 Génesis 2 ¿Otro relato de la Creación?

 

Si el lector, llegado a este momento, aún no está convencido de que el primer capítulo de Génesis es un relato teológico y no uno histórico cronológico o científico, el capitulo 2 deberá convencerlo irrevocablemente.

Empezaremos por el verso 4 al 8 dado que los versos 1 al 3 ya los tratamos anteriormente:

4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,

Clausula dependiente

5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra,

6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.

Clausula circunstancial

7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Clausula principal


Nuevamente aquí encontramos la misma estructura literaria en tres capas que se aplicó en Génesis 1:1-3. Esta vez no vamos a comparar el texto bíblico con otros poemas creacionales que usan esta misma estructura, pues no se pretende decir que dichos poemas creacionales mesopotámicos son la inspiración de Génesis, tal como lo propone la funesta “Hipótesis documental”, sino que, por el contrario, los contenidos de Génesis son más bien la inspiración de ellos habiendo sido deformados por siglos de distorsión fruto de la tradición oral de culturas contaminadas por la idolatría.

El hecho de que las culturas mesopotámicas tengan relatos creacionales lejanamente parecidos en contenido y estructura al relato de Génesis me lleva a considerar, y advierto que esta es una hipótesis personal no demostrable, que el libro de Génesis, aunque pudo ser confeccionado por Moisés en su totalidad, procede más bien de un texto muy anterior, que llamaríamos “Proto Génesis” que se desarrollo en tres fases:

Fase

Contenido

Autor más probable

1

Capítulos del 1 al 4

Enoc

2

Capítulos del 5 al 11

Noé o Sem

3

Capítulos del 12 al 50

Desconocido


Repito: esto es solo una especulación, pero tiene bastantes visos de ser cierta dado que las fases 1 y 2 de Génesis aparecen muy deformadas en los poemas creacionales de otras culturas, pero presentan ciertos elementos discernibles de proceder de los “Proto Génesis” 1 y 2. Algo que veremos también más adelante cuando veamos las versiones del diluvio, no solo mesopotámicas, !sino las de todo el mundo!

Lo que hizo Moisés, de acuerdo a esta hipótesis, es reunir bajo la dirección del Espíritu Santo a los 3 “Proto Génesis” en un solo libro que será adjuntado a la Ley junto con los 4 libros restantes del Pentateuco; Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio.

Si esta hipótesis es falsa, resulta muy difícil explicar el parecido entre los poemas creacionales y los referentes al diluvio y lo que relata Génesis del 1 al 11. Además daría pie a pensar que la premisa de la “Hipótesis Documental” que dice que la Biblia solo recoge y reformula los contenidos legendarios de los antiguos sería más verosímil. Algo que la misma sobriedad del relato bíblico nos induce a creer que en realidad es éste el relato original.


 ¿Es Génesis 2 otro relato de la creación?

Analicemos el relato de Génesis 2:4-7

“Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” Génesis 2:4-7

No hace falta leer todo el capítulo para notar que el relato contradice totalmente el del capitulo 1 por varias razones:

1. No nos habla de 6 días, sino de 1 día.

2. Nos dice que antes de que hubiese lluvia y plantas sobre la tierra, cuando subía de la tierra un vapor que la regaba, entonces creó al hombre y solo al varón. No dice “varón y hembra los creó” como en el capitulo 1.

3. Nos da un detalle que no dice el capitulo 1 y es que lo creó del polvo de la tierra.

4. Nos dice también que le dio aliento para convertirlo en un ser viviente o más apropiadamente: un alma viviente en relación al “soplo divino”.

Estas diferencias notables han hecho que eruditos estudiosos de las escrituras, pero sin un verdadero conocimiento en teología y sin la asistencia del Espíritu Santo, hayan llegado a concluir que Génesis 1 y 2 son dos relatos distintos explicables por un origen distinto que Moisés, quizás por descuido o indolencia, los junto en una misma compilación literaria que espíritus acríticos simplemente aceptarían sin mayor escrúpulo.

En realidad esto no es así: 

Génesis 2 nos habla de la posición del género humano en la creación de Dios, de la incorporación a su comunión y el inicio de su responsabilidad moral ante él así como las relaciones teológicas entre el hombre y la mujer. 

Es por ellos que en este capítulo se hace una descripción de la creación de la mujer que no menciona Génesis 1 y de su función con respecto al varón además de otras enseñanzas teológicamente muy importantes.

Como hemos visto, este relato, que rompe el formato cronológico del capitulo anterior, nos demuestra, más allá de toda duda, el carácter eminentemente teológico de los primeros capítulos de Génesis y que las interpretaciones históricas o científicas son absolutamente descartables para la correcta exégesis de estos capítulos de la Biblia.

¿Qué nos quiere decir el Señor en el verso 7?

Veamos nuevamente el pasaje:

Entonces Jehová Dios (Yahweh) formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida (néfesh, alma), y fue el hombre un ser viviente (Kjai, vida)

Lo primero que notamos es que aquí no se hace uso del plural debido a que la palabra empleada para Dios no es Elojím, sino Yahweh y este nombre de Dios es singular.

Luego nos dice que Dios “Formó al hombre del polvo de la tierra”. Esto implica que Dios ha modelado el cuerpo humano físico conforme a su imagen tal como se manifestó en el capitulo anterior. Pero no se trata de un cuerpo espiritual, sino material adecuado para interactuar en el mundo físico.

A este cuerpo material Dios le incorpora algo inmaterial el néfesh, es decir, el alma (la sede de la mente) y es en la unión de ambos componentes que el ser humano tiene vida. Sin el alma éste no es más que un cuerpo inerte. Esto contradice la visión científica llamada “monismo” en la cual se asevera que somos solo materia y que nuestra maravillosa conciencia (mente) no es más que un epifenómeno del cerebro, y claro está, éste no sobrevive a la muerte.

Otros filósofos y científicos creen, en cambio, en una dualidad donde existe un alma inmaterial que interactuá con el cerebro. A esta tesis se la conoce como “dualismo interaccionista” (el filósofo Karl Popper, y el Premio Novel y neurocirujano Jhon Eccles son dos de sus proponentes más conocidos). Según esta tesis el alma y con ella la conciencia y los recuerdos sobreviven a la muerte en consonancia a lo que la Biblia nos dice.

El segundo soplo de Dios

Este primer soplo de Dios de Génesis 2 halla un paralelo en la Biblia cuando Jesús resucitado se aparece a sus discípulos y sucede lo siguiente:

"Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo" Juan 20:21-22

Aquí encontramos como Dios efectúa un segundo soplo divino, esta vez no es para que el ser humano se convierta en un alma viviente, sino para que sea miembro de un estado superior en el cual no solo tiene un espíritu humano, sino que se hace sede también del mismo Espíritu Santo. Dios haciendo morada en el hombre y a partir de Pentecostes nos convertimos, todos los creyentes nacidos de nuevo, en genuinos “Templos de Dios”. Ello nos llevará a dejar de ser solo “almas vivientes”, sino a convertirnos luego de la resurrección en “Espíritus vivificantes”. De esto nos habla Pablo en el siguiente pasaje:

"Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción" 1 Corintios  15:45-50

Génesis nos habla de esta primera fase (alma viviente) y el Nuevo Testamento de la segunda fase anunciada por Jesús a sus discípulos y explicada al detalle por el apóstol Pablo quien nos dice el orden de estas fases: “Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo”

¿Y cual es  “la imagen del celestial”? 

Esa imagen es la de Cristo

Esto significa que cuando resucitemos o hayamos sido arrebatados en la segunda venida del Señor, podremos, tal como era característico en Jesús, teltransportarnos, aparecer y desaparecer a voluntad. Tendremos un cuerpo que ni muere ni enferma, un cuerpo apropiado para el Reino de Dios, pues, como nos dice Pablo, los cuerpos físicos simples no pueden heredar el Reino de Dios.


sábado, 1 de junio de 2024

4 LA EXCEPCIONALIDAD DE LA ESPECIE HUMANA

Como colofón final, luego de llenar Dios de contenido los ámbitos por él creados, crea a la primera pareja humana. Pero el relato del Génesis es muy enfático en señalarnos que hay una diferencia crucial y enorme entre la creación del todas las especies vivas y el ser humano.

Sin embargo, para muchos científicos nosotros somos técnicamente animales. Desmond Morris en su libro “El mono desnudo” presenta a la especie humana como una singular expresión del orden de los primates y articula su  libro para presentar en que medida nos parecemos a ellos, pero al final, él mismo no puede evitar considerar cómo nos distinguimos de todas las especies de primates con singularidades perturbadoras y difíciles de explicar con criterios evolutivos. Para Anton La Vey, el fundador de la iglesia Satánica y autor de la Biblia Satánica, mantiene como uno de sus 6 puntos cardinales de su credo que la especie humana es una especie animal más y en consecuencia no debemos frustrar ni normar nuestros instintos animales, por el contrario, según su doctrina debemos aceptarlos y darles libre curso.

La Biblia en Génesis 1, 2 y 3 nos dice que esto no es así. Los seres humanos no fueron creados como un animal más. En ella encontramos una singularidad enormemente marcada por Dios.

Si en el verso 22 “Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. En el verso 26 veremos que Dios dedica a la especie humana una misión muy diferente a la simple reproducción que ahora empezaremos a dilucidar. Pero antes empecemos por la primera parte de dicho verso:

“Entonces dijo Dios (Elojím): Hagamos (Asáh) al hombre (Adám) a nuestra imagen (tselém), conforme a nuestra semejanza (Demút)

Una de las preguntas más formuladas por las personas cuando ven este pasaje es:

¿Por qué Dios se manifiesta en plural al decir “Hagamos”?

Una explicación sencilla, pero que no por ello deja de ser valida, es la que explica el uso plural del verbo “Hagamos” por el hecho que el Dios que crea es un Dios trino y por ello la declaración aludiría a las tres personas de la Trinidad: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Esto explicación es sin duda teológicamente valida, no obstante, hay otra explicación más semántica que teológica. Como vemos en el texto hebreo, la palabra aplicada a Dios es “Elohim” o “Elojím” de acuerdo a su pronunciación. Esta palabra tiene varios usos en la Biblia, pues puede referirse a la majestad de Dios como también a “dioses” paganos o incluso puede ser aplicado a seres humanos como se hace en el salmo 82 cuando a los jueces se les denomina también “Elojím”.

Esto es parecido al uso que en español hacemos de la palabra “Señor”. Lo podemos usar para referirnos a Dios como “El Señor”, pero también lo podemos usar para referirnos a un varón adulto.

Ahora bien, en el hebreo este tipo de plural no solo hace referencia a más de una persona, sino que también concierne a los varios atributos de Dios, su gloria, su poder y su grandeza y por ello en el hebreo se usa este plural para Dios. No para que se traduzca como “los dioses”, sino para que se traduzca como el Dios todopoderoso, grande y glorioso.  Por supuesto, esto no excluye de ninguna manera la interpretación teológicamente correcta de que también a lude a la decisión del Dios trino.

Explicado esto vallamos a la siguiente pregunta:

¿Qué significa “a nuestra imagen y semejanza”?

Esta declaración se ha interpretado de muchas maneras, pero podemos establecer 2 hipótesis:

1. La semejanza es una reafirmación de la declaración “a nuestra imagen”.

2. La semejanza obedece a otros atributos distintos de la imagen de Dios.

Si fuese cierta la primera interpretación solo bastaría explicar a qué se refiere con “imagen” (tselém), pero si es correcta la segunda hay que explicar también a que se refiere con “semejanza” (Demút), pues los verbos son parecidos, pero no significan exactamente lo mismo.

Empecemos por lo que debemos entender por “imagen” y para ello debemos responder a la pregunta siguiente:

¿Es Dios antropomorfo?

La pregunta sobre cómo es la imagen de Dios a intrigado y fascinado a los seres humanos desde el principio de los tiempos. Si bien Dios se define como un Dios abstracto cuya imagen no puede ver el hombre sin morir, no por ello se entiende que no tenga un rostro y una figura corporal.

Moisés, quien tenía en extraordinario contacto con Dios, quiso conocer la faz de Dios, pero ni aún lo consiguió según vemos en el siguiente pasaje:

“Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro” Éxodo 33:18-23

¿Será posible que los discípulos de Jesús tengan mas suerte?

Veamos cómo Felipe se atreve a pedir a Jesús lo mismo:

“Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras” Juan 14:8-10

El evangelio no nos relata la cara de Felipe y sus compañeros al recibir esta inesperada y sorprendente respuesta de Jesús, pues ¡Desde el primer momento que vieron su rostro ya vieron al Padre!

Sobre Jesucristo Pablo nos dice enfáticamente en Colosenses 1:15 que: “Él es la imagen del Dios invisible”.

Esto nos lleva a concluir que efectivamente es Dios antropomorfo, es decir, tiene apariencia humana e incluso sabemos ahora que Jesús es su imagen.

Pero esto nos lleva a preguntarnos

¿Dios adopta la figura humana por el hecho de que su hijo se encarna en la especie humana o es el ser humano quien adopta la imagen de Dios tal como lo señala el verso de Génesis 1:26?

Definitivamente es lo segundo, pero ¿Por qué Dios adoptaría la forma propia de un ser físico si él como creador está por encima de su creación? 

La respuesta está en que las formas del mundo físico, el universo creado por Dios, no son tan característicos del mismo como podría pensarse, sino que sus arquetipos ya derivan de un escenario de existencia que no pertenece al universo físico creado por Dios, sino que pertenece a un escenario, llamemosle “extraverso”, donde mora Dios y los seres espirituales que le rodean. Dicho escenario es el que en la Biblia conocemos como el “cielo”. Este mundo espiritual, no físico, no tiene porque ser igual al universo material, pero tampoco tiene porqué diferir mucho del mismo. Recordemos que cuando Dios instruye a Moisés sobre cómo debería ser el tabernáculo y su mobiliario le dice lo siguiente:

“Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte” éxodo 26:30

Notemos que el modelo del Tabernáculo no estaba en el universo físico, sino en el mundo espiritual de Dios y es su modelo lo que Moisés y sus expertos artesanos debían replicar en el mundo físico.

¿No podemos por lo tanto concluir que la muy singular imagen humana sea la del mismo Dios?  

Definitivamente Sí.

Ahora, visto que somos realmente imagen (tselém) de Dios 

¿Qué puede significar que también seamos hechos a su semejanza (Demút)?

Aquí es conveniente ver el verso 26 completo:

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra

Aunque las palabras hebreas tselém y Demút tengan un significado parecido, es muy probable que la aplicación de la segunda sea no tanto relativa a la imagen de Dios, sino a la semejanza de señorío que el hombre debe ejercer sobre todas las especies vivientes de la Tierra. Demút, ademas de semejanza o figura, alude también a modelo de comportamiento y puede pues, referirse a la facultad intelectiva de la especie humana capaz de relacionarse con Dios gracias a su capacidad para comunicarse y razonar con él. Esto no lo goza ninguna otra especie animal por muy inteligente que pueda ser. Solo la especie humana puede relacionarse con Dios, ser objeto de su amor y ser a su vez su gloria:

“Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice” Isaías 43:7 

 Finalmente los versos 27 y 28 reafirman lo dicho en el 26:

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra Génesis 1:27-28

Aquí vemos cómo Dios bendice nuestra creación nos insta a llenar el planeta y gobernar sobre ella y sobre todo ser viviente. No es pues la especie humana un animal más, pues Dios mismo le ha encomendado ciertas pretensiones divinas de dominio sobre la Tierra en virtud a la semejanza a él con la cual los crea. Jamás por tanto, los creyentes en Cristo pueden aceptar la tesis de que el hombre es un animal más. En absoluto no es ningún animal.

Esta parte final del capitulo 1, desde el verso 26 al 28, el capitulo 2 y el capítulo 3 de Génesis son un magistral tratado de Antropología Filosófica como veremos cuando los analicemos. Esta rama de la filosofía estudia qué es lo que hace al hombre diferente de los animales. En este sentido la propia Antropología Filosófica es una propuesta que estudia precisamente porqué NO SOMOS ANIMALES, sino que SOMOS UNA ESPECIE ÚNICA SOBRE LA FAZ DE LA TIERRA. Y es esto lo que nos señala con rotundidad la Biblia.

¿Eran todas las especies aéreas y terrestres vegetarianas?

Cuando leemos los versos del 29 al 31 del primer capítulo de Génesis encontramos una indicación divina que ha llevado a conclusiones radicales sobre los orígenes, Veamos:

“Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.  Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto” Génesis 1:29-31

Si buscamos interpretar este pasaje desde la ciencia y no desde la teología encontraremos problemas porque parecería que dice que no existía depredación animal y, por lo tanto, no había cadena alimenticia (cuando un animal es alimento de otro mayor), pues, según esta interpretación, la muerte de los seres vivos recién alumbró cuando se produjo el pecado humano y solo entonces empezó la depredación animal. De acuerdo a ello, muchos concluyen que la biología terrestre solo pudo aparecer hace unos 6,000 años ya que la muerte animal solo apareció luego del pecado humano. Pero esto no lo refrenda la evidencia científica, incluso del pasado cercano de hace más de 6,000 con la dedrocronología (estudio de los anillos anuales de los árboles) que puede señalar antigüedades demostrables de 10,000 a 12,000 años.  


Por ello la interpretación científica no funciona, sin embargo, desde la interpretación teológica que es la adecuada para estos primeros capítulos de Génesis si tiene sentido que primero se mencione la alimentación primaria, es decir, la de origen vegetal que representa el sustento físico y la bendición de Dios. El alimento secundario, es decir, el de origen animal, está relacionado con el sacrificio expiatorio por el pecado. Cain trajo ofrenda vegetal porque era labrador de la tierra representando el alimento primario y Abel sacrificó una oveja porque era pastor representando el alimento secundario asociado a la expiación del pecado. Esto no significa que el sacrificio de Cain fuese rechazado por ser vegetal,  pues el rechazo tuvo que ver con la actitud de lo ofrendado, pues Abel escogió la oveja más gorda mientras Caín no ofreció lo mejor de su cosecha.

El alimento animal está relacionado con el sacrificio expiatorio por el pecado en cuanto implica el derramamiento de su sangre y: “sin derramamiento de sangre no se hace remisión” Hebreos 9:22
 
Por ello es señalado posteriormente luego del juicio del diluvio:

“Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis. Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre” Génesis 9:3-6

Esto explica porqué el capítulo 1 de Génesis no menciona la alimentación animal y ello porque dicha alimentación, que implica el derramamiento de sangre, está relacionada con la expiación luego del juicio de Dios tal como en el capitulo 3 Dios sacrificó un cordero para vestir a Adán y a Eva. 

La sustentación completa de este asunto implica una extensión mucho mayor que no es posible abordar aquí, pero lo haré próximamente  como  un apéndice de este estudio.

LA EXCEPCIONALIDAD DE LA ESPECIE HUMANA

De acuerdo a lo que hemos visto, la Biblia nos señala categóricamente que la especie humana no es un animal más de su creación, sino que reviste características extraordinarias que no poseen ninguna otra especie sobre la faz de la Tierra. Declara que el hombre es imagen y semejanza de Dios, y esto es algo que sin duda nuestras características biológicas lo declaran con toda contundencia.

En el cuadro anterior vemos a un grupo de hembras del orden de los primates. En la misma veremos también incorporada a una mujer humana con su bebé dado que, taxonómicamente, pertenecemos al orden de los primates, así como a la familia de los homínidos, y dentro de ello al género Homo. Finalmente somos la especie conocida como Homo Sapiens.

Lo primero que podemos observar es que la hembra humana presenta una estética y unas características pilosas (ausencia de pelo en gran parte de su cuerpo) que la hace severamente diferente al resto. Como mencioné al principio Desmond Morris tituló su libro como “el mono desnudo” en alusión a que es la única especie de primate que no posee un copioso pelaje por la mayor parte de su cuerpo, pero en realidad es al revés, pues es la hembra humana la tiene un vestido, mientras las otras hembras primates no. 

Esto no es un simple detalle, el hecho de que los seres humanos se vistan (no solo para protegerse del frio) tiene implicaciones muy profundas tanto para la teología como para la antropología filosófica y de ello la Biblia nos hablará en los capítulos 2 y 3 que veremos más adelante.

Otro detalle interesante es que la mujer tiene a su bebé en el regazo porque ningún bebé humano puede aferrarse a su madre, sino después de muchos meses. En cambio cualquier criá de cualquiera de los más de 200 especies de primates sí pueden hacerlo desde el primer día. Ello obedece a que la cría humana necesita salir prematuramente del vientre materno ya que su mayor cerebro no podría salir del estrecho canal vaginal, que está limitado por los huesos de la pelvis, si tuviese que tener mas tiempo para desarrollarse antes del alumbramiento. Esto es único no solo entre los primates, sino en todo el reino animal.

Los humanos, si bien tienen cierto parecido anatómico y conductual con el resto de los primates,   son muy distintos a todos ellos como también a todas las especies vivientes del planeta. Este es un tema fascinante que podría demandar muchas horas para tratarlo debidamente, pero aquí solo haremos un resumen de las más cruciales distinciones del genero humano con respecto al resto de primates en el siguiente cuadro:

El cerebro más potente del reino animal.


Aunque el Elefante africano tiene un cerebro más grande, el cerebro humano tiene muchas más neuronas y conexiones sinápticas. Esto lo faculta para poseer una inteligencia sobresaliente capaz de pensar sobre su propio pensamiento, de desarrollar expresiones artísticas en la música, la escultura, pintura y dibujo absolutamente inimaginables en el reino animal. También puede desarrollar una asombrosa tecnología así como comprender las leyes del universo. Albert Einstein escribió en 1936: “El eterno misterio del mundo es su comprensibilidad. El hecho de que es comprensible es un milagro”. En realidad el milagro no es que el universo sea comprensible para el ser humano, sino que el ser humano tenga una mente tan poderosa como para poder entender el universo.

La mano humana



El segundo prodigio dado por Dios al hombre es sin duda la mano. Sin una adecuada mano la especie humana no podría haber logrado su arte, arquitectura, tecnología y ciencia con la cual crear una civilización avanzada.

La mano humana, a diferencia de la de todo el resto de los primates, tiene un pulgar más largo y oponible al resto de los dedos que son más cortos. Ello le faculta para poder hacer una pinza entre el pulgar y el resto de los dedos. Los primates tienen, en cambio, manos bastante hábiles para aferrarse a las ramas de los árboles, pero no para hacer y utilizar herramientas de precisión. 

La combinación del potente cerebro humano y de su versátil mano humana ha permitido que los hombres hayan podido desarrollar fabulosas obras de arte pictórico, escultórico, arquitectónico, manufacturas diversas, herramientas y maquinarias así como una avanzada ciencia y una maravillosa música entre muchos otros logros del formidable binomio cerebro-mano de la especie humana.

La capacidad de hablar de los seres humanos


Los seres humanos no solo poseen una laringe, lengua y labios capaces de producir fonemas para una comunicación semántica compleja, sino que también puede realizar con ellos un canto sublime. La capacidad para hablar fruto también de su cerebro es también sobresaliente. En 1931se realizó un experimento en el cual se crio un chimpancé junto a un bebé, el chimpancé después de tan solo 6 años podía pronunciar 7 palabras mientras que el niño humano podía pronunciar mas de 2000. Incluso apelando a casos de animales con una mayor capacidad para reconocer significados en sonidos o imágenes, el abismo que separa al ser humano de los animales es enorme.

En conclusión, no podemos soslayar el hecho que somos una especie singular y esa singularidad no es fruto de un accidente evolutivo, sino del fruto evidente de una creación de Dios hecha a su imagen y semejanza.


21 EL SALVAVIDAS TECNOLÓGICO DE DIOS Génesis 6:8-16

De toda la impiedad de una humanidad corrompida y entregada a la violencia, ni siquiera el linaje piadoso de Set sobrevivió a e...