sábado, 8 de junio de 2024

5 Génesis 2 ¿Otro relato de la Creación?

 

Si el lector, llegado a este momento, aún no está convencido de que el primer capítulo de Génesis es un relato teológico y no uno histórico cronológico o científico, el capitulo 2 deberá convencerlo irrevocablemente.

Empezaremos por el verso 4 al 8 dado que los versos 1 al 3 ya los tratamos anteriormente:

4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,

Clausula dependiente

5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra,

6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.

Clausula circunstancial

7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Clausula principal


Nuevamente aquí encontramos la misma estructura literaria en tres capas que se aplicó en Génesis 1:1-3. Esta vez no vamos a comparar el texto bíblico con otros poemas creacionales que usan esta misma estructura, pues no se pretende decir que dichos poemas creacionales mesopotámicos son la inspiración de Génesis, tal como lo propone la funesta “Hipótesis documental”, sino que, por el contrario, los contenidos de Génesis son más bien la inspiración de ellos habiendo sido deformados por siglos de distorsión fruto de la tradición oral de culturas contaminadas por la idolatría.

El hecho de que las culturas mesopotámicas tengan relatos creacionales lejanamente parecidos en contenido y estructura al relato de Génesis me lleva a considerar, y advierto que esta es una hipótesis personal no demostrable, que el libro de Génesis, aunque pudo ser confeccionado por Moisés en su totalidad, procede más bien de un texto muy anterior, que llamaríamos “Proto Génesis” que se desarrollo en tres fases:

Fase

Contenido

Autor más probable

1

Capítulos del 1 al 4

Enoc

2

Capítulos del 5 al 11

Noé o Sem

3

Capítulos del 12 al 50

Desconocido


Repito: esto es solo una especulación, pero tiene bastantes visos de ser cierta dado que las fases 1 y 2 de Génesis aparecen muy deformadas en los poemas creacionales de otras culturas, pero presentan ciertos elementos discernibles de proceder de los “Proto Génesis” 1 y 2. Algo que veremos también más adelante cuando veamos las versiones del diluvio, no solo mesopotámicas, !sino las de todo el mundo!

Lo que hizo Moisés, de acuerdo a esta hipótesis, es reunir bajo la dirección del Espíritu Santo a los 3 “Proto Génesis” en un solo libro que será adjuntado a la Ley junto con los 4 libros restantes del Pentateuco; Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio.

Si esta hipótesis es falsa, resulta muy difícil explicar el parecido entre los poemas creacionales y los referentes al diluvio y lo que relata Génesis del 1 al 11. Además daría pie a pensar que la premisa de la “Hipótesis Documental” que dice que la Biblia solo recoge y reformula los contenidos legendarios de los antiguos sería más verosímil. Algo que la misma sobriedad del relato bíblico nos induce a creer que en realidad es éste el relato original.


 ¿Es Génesis 2 otro relato de la creación?

Analicemos el relato de Génesis 2:4-7

“Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” Génesis 2:4-7

No hace falta leer todo el capítulo para notar que el relato contradice totalmente el del capitulo 1 por varias razones:

1. No nos habla de 6 días, sino de 1 día.

2. Nos dice que antes de que hubiese lluvia y plantas sobre la tierra, cuando subía de la tierra un vapor que la regaba, entonces creó al hombre y solo al varón. No dice “varón y hembra los creó” como en el capitulo 1.

3. Nos da un detalle que no dice el capitulo 1 y es que lo creó del polvo de la tierra.

4. Nos dice también que le dio aliento para convertirlo en un ser viviente o más apropiadamente: un alma viviente en relación al “soplo divino”.

Estas diferencias notables han hecho que eruditos estudiosos de las escrituras, pero sin un verdadero conocimiento en teología y sin la asistencia del Espíritu Santo, hayan llegado a concluir que Génesis 1 y 2 son dos relatos distintos explicables por un origen distinto que Moisés, quizás por descuido o indolencia, los junto en una misma compilación literaria que espíritus acríticos simplemente aceptarían sin mayor escrúpulo.

En realidad esto no es así: 

Génesis 2 nos habla de la posición del género humano en la creación de Dios, de la incorporación a su comunión y el inicio de su responsabilidad moral ante él así como las relaciones teológicas entre el hombre y la mujer. 

Es por ellos que en este capítulo se hace una descripción de la creación de la mujer que no menciona Génesis 1 y de su función con respecto al varón además de otras enseñanzas teológicamente muy importantes.

Como hemos visto, este relato, que rompe el formato cronológico del capitulo anterior, nos demuestra, más allá de toda duda, el carácter eminentemente teológico de los primeros capítulos de Génesis y que las interpretaciones históricas o científicas son absolutamente descartables para la correcta exégesis de estos capítulos de la Biblia.

¿Qué nos quiere decir el Señor en el verso 7?

Veamos nuevamente el pasaje:

Entonces Jehová Dios (Yahweh) formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida (néfesh, alma), y fue el hombre un ser viviente (Kjai, vida)

Lo primero que notamos es que aquí no se hace uso del plural debido a que la palabra empleada para Dios no es Elojím, sino Yahweh y este nombre de Dios es singular.

Luego nos dice que Dios “Formó al hombre del polvo de la tierra”. Esto implica que Dios ha modelado el cuerpo humano físico conforme a su imagen tal como se manifestó en el capitulo anterior. Pero no se trata de un cuerpo espiritual, sino material adecuado para interactuar en el mundo físico.

A este cuerpo material Dios le incorpora algo inmaterial el néfesh, es decir, el alma (la sede de la mente) y es en la unión de ambos componentes que el ser humano tiene vida. Sin el alma éste no es más que un cuerpo inerte. Esto contradice la visión científica llamada “monismo” en la cual se asevera que somos solo materia y que nuestra maravillosa conciencia (mente) no es más que un epifenómeno del cerebro, y claro está, éste no sobrevive a la muerte.

Otros filósofos y científicos creen, en cambio, en una dualidad donde existe un alma inmaterial que interactuá con el cerebro. A esta tesis se la conoce como “dualismo interaccionista” (el filósofo Karl Popper, y el Premio Novel y neurocirujano Jhon Eccles son dos de sus proponentes más conocidos). Según esta tesis el alma y con ella la conciencia y los recuerdos sobreviven a la muerte en consonancia a lo que la Biblia nos dice.

El segundo soplo de Dios

Este primer soplo de Dios de Génesis 2 halla un paralelo en la Biblia cuando Jesús resucitado se aparece a sus discípulos y sucede lo siguiente:

"Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo" Juan 20:21-22

Aquí encontramos como Dios efectúa un segundo soplo divino, esta vez no es para que el ser humano se convierta en un alma viviente, sino para que sea miembro de un estado superior en el cual no solo tiene un espíritu humano, sino que se hace sede también del mismo Espíritu Santo. Dios haciendo morada en el hombre y a partir de Pentecostes nos convertimos, todos los creyentes nacidos de nuevo, en genuinos “Templos de Dios”. Ello nos llevará a dejar de ser solo “almas vivientes”, sino a convertirnos luego de la resurrección en “Espíritus vivificantes”. De esto nos habla Pablo en el siguiente pasaje:

"Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción" 1 Corintios  15:45-50

Génesis nos habla de esta primera fase (alma viviente) y el Nuevo Testamento de la segunda fase anunciada por Jesús a sus discípulos y explicada al detalle por el apóstol Pablo quien nos dice el orden de estas fases: “Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo”

¿Y cual es  “la imagen del celestial”? 

Esa imagen es la de Cristo

Esto significa que cuando resucitemos o hayamos sido arrebatados en la segunda venida del Señor, podremos, tal como era característico en Jesús, teltransportarnos, aparecer y desaparecer a voluntad. Tendremos un cuerpo que ni muere ni enferma, un cuerpo apropiado para el Reino de Dios, pues, como nos dice Pablo, los cuerpos físicos simples no pueden heredar el Reino de Dios.


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