El primer hijo de la primera pareja humana no resulto piadoso como lo fue Abel el segundo. Por el contrario, la estela de maldad de Caín serviría de inspiración nefasta a las generaciones futuras e incluso la misma estrategia divina de impedir una cadena de venganzas fue utilizada retorcidamente para inspirar una actitud aún peor por parte de uno de sus descendientes Lamec.
Analicemos antes otros aspecto de esta historia.
La táctica del pecador obstinado de evadir a Dios
“Salió,
pues, Caín de delante de Jehová,
y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén”
Génesis 4:16
Aquí podemos preguntarnos ¿Que significa exactamente que Caín salió de delante de Jehová?
No se trata de que Caín partiera del lugar donde Dios le habló para ir a otro lugar. En realidad el busca apartarse del Dios que le ha reprendido y, por lo tanto, desea huir de su presencia.
Todos nosotros somos pecadores y alguna vez hemos sentido, sin excepciones, esa misma intención de apartarnos de Dios cuando, en lugar de arrepentirnos, nos hemos obstinado en no reconocer nuestro pecado porque en realidad, lo que queremos, es continuar haciéndolo. Y solo cuando concurre un verdadero arrepentimiento con la decisión firme de abandonar el pecado es cuando surge el anhelo de buscar su presencia, su perdón y con ello una reconciliación con Dios.
Este no era el caso de Caín. Él se obstinó en su maldad y para evadir nuevas reprensiones de Dios buscó alejarse lo más posible de él yendo a la tierra de Nod. Esta es la misma actitud de todo pecador no arrepentido. Dios para el mismo es un estorbo, una molestia que es mejor apartar. Muchos ateos y agnósticos fundan su negación de Dios porque no desean que exista y pueda reprenderles como hizo Dios con Caín. Temen poderosamente que exista un Dios que les pueda un día juzgar y condenar. Ellos aman su pecado y no desean que exista un molesto estorbo que pretenda disuadirlos de dejar de pecar. También hay casos de personas que se afilian a religiones laxas con el pecado que pregona a un Dios indolente con la maldad que es “todo amor” y no castiga, ni condena el pecado. En estas religiones no se habla ni de la santidad, ni del pecado y menos aún de la condenación del infierno.
¿De donde salió la esposa de Caín? y ¿De donde salió la gente que podía vengar la muerte de Abel?
Veamos lo que sigue en el relato:
“Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc. Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec” Génesis 4:17-18
Caín y su mujer tiene descendencia y se dice que edificó una ciudad con el nombre de su primer hijo Enoc. De su linaje sale Lamec en la cuarta generación de su descendencia.
El problema que lleva a forjar esta incógnita es el asumir dos supuestos equivocados:
1. Adán y Eva no tuvieron más hijos aún cuando Abel y Caín eran ya adultos.
Ciertamente la Biblia no es explicita en refutar esto, pero resulta bastante plausible que si tuvieran hijos luego de tener a los dos primeros Caín y Abel, y siendo ellos ya adultos tuvieran muchos hermanos y hermanas. Considerando la pureza genética de esta primera pareja humana no fue problema, en un principio, que se unieran matrimonialmente hermanos. Conforme las mutaciones dañinas se fueron acumulando, una unión entre hermanos, conocida como unión endogamica, acabó resultando peligrosa porque permite que defectos genéticos que portan tanto el padre como la madre, que por ser hermanos comparten, se transmitan con mayor probabilidad al descendiente. Por eso Dios dispuso la norma de prohibir las uniones incestuosas (endogámicas). Pero entonces, al inicio, eran necesarias e inevitables para propagar la especie. De este modo la esposa de Caín podría haber sido una hermana o sobrina. Pero, sea cual sea el caso, era una familiar cercana.
2. Set es el tercer hijo de Adán y Eva y ellos no tuvieron más hijos hasta después del nacimiento de Set.
Veamos el verso 25 de este capítulo:
“Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín” Génesis 4:25
¿Acaso esto significa que Set era el tercer hijo de la primera pareja humana?
Definitivamente No. Lo que dice es que, luego de la muerte de Abel, Eva dio a luz a otro hijo que sustituyó a su hijo muerto, no dice en ningún momento que no tuvo más hijos previamente y que la tierra era un erial sin gente alguna. Fijémonos que dice “otro hijo en lugar de”, no dice que sea el tercer hijo y que no haya tenido tenido más hijos e hijas en el lapso de 130 años:
“Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set” Génesis 5:3
Lo que dice la escritura es que es a partir de Set se establece el linaje que desembocará en Noé y sus hijos, no que sea el tercer hijo (¡En más de un siglo!). Por lo tanto la pregunta ¿De donde salio la gente que podría atentar contra Caín? Podemos decir que eran su propia parentela que para entonces ya debería comprender a un cierto numero de personas que desconocemos, pero no debería ser pequeño.
La aberración superlativa de Lamec
Continuemos ahora con el relato de Lamec:
“Y Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila. Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados. Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta. Y Zila también dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-caín fue Naama” Génesis 4:19-22
En estos 4 versos se nos proporcionan ciertos detalles de Lamec y su descendencia. Nos dice que Lamec tuvo 2 esposas y que Jabal, su hijo, fue el primero en habitar en tiendas y criar ganados. Podemos decir que fue una evolución al precedente de su tío Abel quien era pastor de ovejas con otros animales de cría. El hermano Jubal también destacó como inventor de los primeros instrumentos musicales y Tubal-Caín en la invención de artificios de bronce y hierro. Evidentemente las dotes de una gran inteligencia les caracterizaban.
Es curioso comprobar como la Biblia en la descripción que hace del linaje de Caín parece referir muchos aspectos de lo que en la ciencia histórica se conoce como la Revolución Neolítica, es decir, el paso de las poblaciones humanas de una actividad de caza sin establecerse en lugares fijos para hacer lo que hizo el linaje de Caín: Iniciarse en el uso de la agricultura, la ganadería local y el establecimiento permanente en ciudades así como todas las innovaciones que trajo esta nueva forma de vida. Sin animo de hacer un análisis de este paralelo entre la historia oficial y la bíblica , algo que escaparía a los límites de este estudio, se puede afirmar que efectivamente el relato de Génesis coincide cronológicamente con el surgimiento de las grandes civilizaciones de la historia. Y hablamos de hace unos 6,000 o 7,000 años, pues ni Sumer ni ninguna otra civilización histórica surge antes. Según la historia oficial, la Revolución Neolítica aconteció precisamente en la zona que menciona la Biblia, es decir, en el llamado “Creciente Fértil” aunque su evaluación cronológica se considera producirse hace 9,000 años aproximadamente.
Lo que pretendía Lamec
“Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila, oíd mi voz; Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: Que un varón mataré por mi herida, Y un joven por mi golpe. Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será” Génesis 4:23-24
Quizás Lamec haya sido el primero en tener esta terrible actitud, dado que lo consigna el relato bíblico, pero a lo largo de la historia y también en el presente hay personas que piensan del mismo nefasto modo. La premisa es: Si yo sufro un mal me vengaré matando a otros, aunque estos sean inocentes y, para colmo, asume que, si alguien lo mata, será vengado setenta veces, es decir, 10 veces más que lo que se estipuló para Caín. Esta presunción de estúpida arrogancia lo enceguece para no ver el juicio de Dios sobre este terrible pecado.
Cuantos seres humanos, en su aberrante delirio egoísta, piensan que otros deben pagar su sufrimiento y han perpetrado atentados y matanzas, no contra los culpables (lo que, aunque indebido ya que no debemos ejecutar venganza, tendría más sentido), sino contra inocentes.
El contraste con lo que nos señala el consejo de Dios es aplastante:
“No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” Romanos 12:17-21

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